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viernes, 21 de octubre de 2016

LA SEGUNDA INFANCIA DE LAS MARIONETAS

Hoy ha sido un día para estar contentos. El Barça ha goleado al Manchester City en un gran partido donde, indiscutiblemente, la pieza que ha desestabilizado la balanza ha sido Leo Messi. Con todos mis respetos, Cristiano Ronaldo es un enorme jugador. Un crack irrepetible, pero los mismos aficionados del Madrid, y otros seguidores del jugador portugués, le hacen un nulo favor intentando comparándolo con el argentino. La comparación hace reír. No hay palabras para describir Messi.

Pero no quiero hablar de la jornada de Champions. Tampoco de manera estricta lo quiero hacer de fútbol y del Barça. Aunque si lo haré de uno de sus jugadores, y emblemas, como es Gerard Piqué en relación a su firme decisión de terminar su etapa en la selección española después de la Copa Mundial de Rusia 2018. Habría escrito este artículo antes. Pero el trabajo es el primero, y finalmente lo hago al comprobar que el asunto todavía trae cola. Tanto, que el pasado martes en la rueda de prensa previa al partido contra el City Piqué volvió a estallar haciendo una sonora crítica contra algunos medios de comunicación y sus integrantes.

Como ya traté en mi primer artículo en Weloba, el periodismo deportivo, y el periodismo en general, sufre una salud terrible en nuestro país. En el caso de las mangas de Piqué, cualquier persona que sea aficionada al fútbol sabrá que ha llevado siempre que ha podido, y desde hace años, camiseta de manga larga. Sea cual sea la estación del año y las condiciones meteorológicas del partido. Algunos hablan de comodidad y de otros de superstición. Pero es un hecho que no es nuevo en el mundo del fútbol profesional. Otros como Eidur Gudjohonsen o Sergio Ramos, son unos habituales de las mangas largas incluso con temperaturas cálidas.

En un fútbol en el que todo está profesionalizado hasta el extremo, la ropa por motivos de marketing no es una excepción, los jugadores cuentan con un vestuario totalmente personalizado. El propio Piqué, Ramos, Gudjonhsen, y otros, tienen siempre a su disposición, y casi sin alternativa al inventario, las mencionadas camisetas de manga larga. Otros. Arjen Robben o Fernando Llorente, siempre piden un tamaño especial de forma que la camiseta queda muy ajustada. Y otros como Iker Casillas, tienen a su disposición, y desde hace pocos años, camiseta para portero de manga corta. Casillas, ha tenido que recortar las mangas casi durante toda la carrera al no haber de manga corta. Hasta que Adidas decidió fabricarle de manera personalizada.

Pero en esta "orgía" de ignorancia, vulgaridad y falta de valores, fue carnaza suficiente para llenar páginas, minutos radiofónicos y televisivos, y dar lugar a la búsqueda de "Me gusta", "Compartir", y "Retweet" de la manera más fácil haciendo uso de la mentira, la manipulación y la especulación. Y esta es una de las bases del periodismo. Contrastar e investigar las informaciones para no desinformar.

Piqué estrenó el nuevo modelo de la camiseta blanca de la selección, y Adidas, como siempre, ya tenía las de manga larga preparadas para Piqué. Y el jugador catalán no se sentía cómodo, eran demasiado estrechas, y decidió cortar las mangas. Por mucho que se haya vendido que el jugador catalán podía haber cogido la de manga corta, la de Piqué no existe, o que se podía haber hecho al momento con la máquina, cualquier persona que haya jugado al fútbol sabe que en la opción más rápida se tiró de tijeras. Sin obviar lo más importante, la bandera española no existe en el modelo largo.

Pero la reflexión no debe ser si Piqué ha querido o no provocar, obviamente no. El tema principal es que el periodismo español ha quedado retratado una vez más. Y ya van unas cuantas. Actualmente, como ya e mencionado anteriormente, soy periodista y publicista trabajando en Berlín. Concretamente estoy de Jefe de medios en una institución no gubernamental. Y viviendo y trabajando en Alemania das cuenta de que no hay color y que en España estamos a años lejos de los cánones ideales del periodismo. Muchos de los "profesionales" de moda en los medios español, no darían la talla, no tendrían ni trabajo en este campo en muchos países europeos.

El caso de las mangas de Piqué ha sido un ejemplo. No sólo por la ligereza de algunos crear polémica en un hecho totalmente falso, sino en basarlo en el trasfondo político del futbolista al manifestar su deseo al derecho a decidir. El periodismo más torpe, de bar, de calle, vulgar, inculto, rancio y casposo ha hecho gala de su modus operandi. Un espectáculo totalmente esperpéntico. Personajes que disfrutan de barra libre por parte de las líneas editoriales para aumentar la audiencia. Factor indispensable en los aspectos de ingresos publicitarios.

Es insólito que algunos de estos "profesionales" se escandalicen por el desconocimiento de la lengua inglesa de jugadores como Nolito, cuando comparten paredes con otros compañeros que pese prestar sus servicios medios nacionales de repercusión internacional no puedan transmitir las declaraciones de Mustafi, hechas en inglés, tras la derrota por 7-0 contra el Barça. Sólo de pensar con la cantidad de jóvenes que dominan esta lengua, y probablemente alguna más, y que no han tenido que emigrar por motivos laborales das cuenta de que algo no funciona. Puedo entender que no hablen alemán, ruso, árabe, griego, etc. Pero cuando se trabaja en un medio nacional y que trata temas de carácter internacional, el inglés es un mínimo. Entonces, que este mismo medio no entienda que Nolito no hable inglés, parece irónico. Casi un insulto a la inteligencia de las personas.

La falta de sentido del humor también es una lacra. Un gran ejemplo es que no se entienda, y hasta es conteste con violencia verbal, el tweet de la cuenta oficial del Borussia Dortmund sobre la dificultad del Real Madrid con los equipos con camiseta amarilla. A pesar de que había un aire irónico y con base humorística, en Madrid no se recibió bien tildándola te de ofensivo. Es otro nivel educativo. El mismo nivel que ayer nos dejó, probablemente, el momento del año en Twitter cuando la cuenta en inglés del Borussia Mönchengladbach respondió aún con más sentido del humor una situación de típico humor escocés. Otro nivel, en el que la respuesta depende mucho de la educación. #AGermanTeam ...

Pero debemos ser autocríticos. Este triunfo de la mediocridad no es mérito de estas personas. Los mayores y principales responsables somos los ciudadanos que hemos tolerado el modelo de sociedad con el que hemos crecido, y para consumir este tipo de contenidos, interactuar, y seguir el juego. Lo mejor que se puede hacer para cambiar esta dinámica no es criticarlo o entrar en juego. Es simplemente ignorarlo.

España es casi un país de 50 millones de personas, y si hemos permitido el triunfo, y la permanencia, en la esfera del poder de los políticos es culpa nuestra. Si tenemos los medios de comunicación que tenemos es porque nos gusta y así lo demostramos consumiéndolos y "dando bola" a sus actores. Piqué señaló medios deportivos como As, Marca, ciertos usuarios de las redes sociales, y marionetas varias.

Sinceramente, no me limitaría sólo a los protagonistas de un solo bando, en Barcelona también encontramos esta mediocridad. Todos juegan su papel como bien mencionó William Shakespeare al afirmar que "el mundo es un escenario y nosotros simples actores". Y si nos limitamos a ser simples actores, acabaremos precipitando nuestra segunda infancia siendo marionetas manipuladas por los principales líderes de opinión que cuentan con altavoz. No es culpa exclusiva de ellos. Y es que como decía la gran campaña de conciencia nutricional del FC Barcelona, ​​"somos lo que comemos".


"La última escena de todas, que termina esta extraña y nutrida historia, es la segunda infancia, el mero olvido. Sin dientes, sin ojos, sin palabras, sin nada. "(William Shakespeare)

viernes, 22 de abril de 2016

EL SILENCIO ES EL ÚNICO AMIGO QUE JAMÁS TE TRAICIONA

Llevaba unos días sin escribir. No es que me bajara del carro. Ni tampoco es que me haya subido ahora por el hecho de haber ganado 0 a 8 al Deportivo de la Coruña. Simplemente es que mi espacio es personal y lo hago como afición. Es más, ayer por motivos laborales, no pude ni ver el partido. Ese es el motivo por el cuál no he escrito estos días. Actualmente, estoy escribiendo desde Sofía, Bulgaria. Gajes del oficio…

Pero tengo que admitirlo, el hecho de dilapidar el colchón de puntos sobre los equipos de la capital, y la posterior eliminación en Liga de Campeones a manos del Atlético, me dejó “tocado” anímicamente. La temporada prometía ser perfecta. Pero, aun así, puede ser enormemente genial si se consigue levantar la Liga y la Copa del Rey. Tremenda diría yo.

Pero esto no ha sido lo que más me ha dolido. En la vida de un deportista, por lo general, existen más derrotas que victorias. Es ley de vida. Y es muy importante mantener la calma. Controlarse, y medir bien las palabras que nos pueden dejar en evidencia, o retratados como marca la nueva moda, en un futuro no muy lejano. Durante ésta semana, me he dedicado a leer, escuchar y oír auténticas barbaridades entorno al equipo. Algunas, de juzgado de guardia. Y no todo vale, como dije al aterrizar aquí, para ganar más followers, lectores, o vender más periódicos.

Que el Barça no conozca la derrota en 39 partidos, que gane 0 a 4 al Real Madrid, ganar 5 títulos en 2015, y jugar como lo ha hecho, es un espectáculo. Y alzar la voz, o el teclado del ordenador, para hablar de los problemas, inexistentes, en el vestuario, para denunciar la vida extradeportiva de un deportista, para relucir las iras pasadas contra un entrenador, o inventarse disputas internas que no se cree nadie, también lo es. Pero en éste caso, estamos ante un espectáculo bochornoso y vergonzoso.

Vergüenza ajena es la que he pasado en éstas dos semanas. Nunca acabaré de entender como ciertos sectores afines del barcelonismo aprovechan cada mínima situación negativa para, como se dice popularmente, tirar piedras sobre el propio tejado. Es cierto que quedar fuera de la Champions es una decepción. Es cierto que perder ante el Madrid también lo es. Y más perder una ventaja de 12 puntos en dos semanas. Pero es aún más decepcionante la falta apoyo incondicional de dichos sectores.

Es cierto que el Barça está llegando a final de temporada justo de fuerzas. Que se ha rotado poco, y que se ha notado la poca profundidad de la plantilla. Algo normal si tenemos en cuenta que el conjunto blaugrana lleva a sus espaldas, a día de hoy, 14 partidos más que el Real Madrid, y 10 más que el Atlético de Madrid. Parece una tontería, pero esto supone casi 2 meses más de competición. Físicamente es como si el Barça estuviera en junio y los demás en abril.

Quedan 4 partidos, más la final de la Copa del Rey. Podemos acabar la temporada con un doblete histórico, y 4 títulos oficiales. Algo tremendo. Y lo que debemos hacer TODOS es empujar, animar, exhalar, etc., al equipo de manera POSITIVA. Ya no vale eso de bajarse del carro, o subirse de nuevo según convenga. Yo CREO en éste Barça. Y más, cuando, pese a la derrota contra el Valencia, me demuestra ACTITUD.

Cierto es que no he tenido tiempo de escribir y que muchos pueden pensar que ha sido producto de las derrotas. No ha sido así por lo que ya he mencionado antes. Pero igualmente, mostrando mi apoyo al equipo hasta el final, como manifesté en el artículo anterior, no hacía falta decir nada más. De lo contrario, callar es, a veces, lo mejor. Tal y como reza el proverbio hindú, “cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio”. Y a algunos deberían aplicarse el cuento para no traicionarse a si mismos. Como diría Confucio, "el silencio es el único amigo que jamás te traiciona".



Hay personas silenciosas que son mucho más interesantes que los mejores oradores. (Benjamin Disraeli)

domingo, 10 de abril de 2016

QUITARSE EL CINTURÓN

1 punto de 9 posibles. Ciertamente es un bagaje muy pobre, y ha provocado que se enciendan las alarmas en Can Barça. En menos de un mes, el equipo azulgrana ha pasado de tener 9 y 10 puntos de ventaja, sobre Atlético de Madrid y Real Madrid respectivamente, a 3 y 4 a falta de 6 jornadas para la finalización del campeonato de Liga. Todo ello, con una evidente pérdida de nivel futbolístico, cierto, pero ahora no es el momento de bajar del tren. Todo lo contrario.

Eso si, no pasa nada si, como mencioné en mi anterior artículo, debatimos que este equipo ya no hace circular el balón como antes, no materializa las ocasiones como antes, y que si las primeras partes son flojas a nivel físico. Sería un error no hacer ningún comentario al respecto, un claro ejemplo de meternos la venda en los ojos. Ahora bien, debemos ser justos y meter también los aspectos positivos en la balanza antes de quemar la nave.

Es decir, no compartiré los aires catastrofistas de algunos que parecen ser del Barça sólo cuando se gana y todo va sobre ruedas. Aquellos que sólo tiran flores cuando se gana por 0 a 4 en el Madrid, cuando se tienen 9 y 10 puntos de ventaja, cuando se ganan Tripletes, Balones de Oro, cuando el Real Madrid hace el ridículo, o bien cuando se lleva una racha de 39 partidos sin conocer la derrota. Así es muy fácil ser del Barça.

Y esto es fútbol. La temporada es muy larga y nunca nada es hecho hasta que no se acaba o ya no opciones matemáticas. Lo normal es que la cosa esté disputada hasta el final en una Liga donde hay muy buenos equipos, más de lo que pensamos. 9 y 11 puntos a media temporada es una barbaridad. Lo normal es que todo esté a decidir el partido del Calderón en una competición como la Liga de Campeones. Y lo normal es sufrir bajadas de rendimiento a nivel físico en una temporada que, si todo va perfecto, puede acabar con cerca de 70 partidos sólo a nivel de clubes.

Ya pasó en Enero. El equipo, a pesar de que no perdió ningún partido, tuvo una racha de primeras partes muy irregulares, tal y como está ocurriendo ahora. Y también como está pasando ahora, la mejora en las segundas partes también era evidente, aunque muchas veces no del todo convincente. Pero también, como mencioné en mi anterior artículo, el problema es cuando un equipo termina los partidos mal a nivel físico, no cuando los comienza de manera floja y es capaz de tener una segunda parte más fuerte y terminar a nivel óptimo. Aunque ayer contra la Real Sociedad no fue suficiente.

El ejemplo a seguir es la ida de Liga de Campeones contra el Atlético. El Barça firmó una floja primera parte, pero la segunda fue de un alto nivel. Muchos dirán que fue gracias a la expulsión de Fernando Torres. Es posible. Pero debemos tener presente un aspecto muy importante, cuando un equipo se cierra detrás desde el minuto 1, y cede el protagonismo del balón al rival, la diferencia de jugar con 10 o 11 es casi inexistente. Es más fácil destruir que construir.

Quedan dos meses de temporada. Estamos a 3 y 4 puntos de ventaja sobre el segundo y el tercero, más el goal average en ambos casos, enfrentamos la vuelta de los cuartos de final de la Champions, contra un rival muy duro, y tenemos en el horizonte la final Copa del Rey contra el Sevilla. Hasta llegar a este punto, el Barça ha tenido un calendario de infierno donde ha mostrado un alto nivel de juego y otra concentración de partidos. Ha habido subidas y bajadas. Y ahora estamos sufriendo un zoco después de una racha espectacular de 39 partidos seguidos sin perder. Toca remar todos juntos.

A todos aquellos que ahora quieren, una vez más, vender Messi, echamos a toda la plantilla, Luis Enrique, e incluso, piden la dimisión del Presidente, les pediría que se quedaran en casa o que vayan al cine. Tengo 31 años y, por suerte, no he vivido las travesías del desierto de años anteriores. Pero soy consciente de que es una mala costumbre ganarlo todo y estar siempre arriba. No se puede ganar siempre.

El próximo partido de Liga de Campeones puede ser un punto de no retorno en la temporada, la hoja ruta. Por este motivo, con plena confianza y optimismo, y sobre todo agradecimiento, hacia este grupo de personas que nos lo ha dado TODO, seré uno más que, como en la famosa película "Los hermanos Marx en el Oeste", pondrá más leña al fuego a la máquina azulgrana. Ahora toca quitarse el cinturón. Pero no para relajarse, sino para animar y apoyar al equipo. Los pesimistas, catastrofistas y oportunistas pueden marchar. Yo me subiré al carro de los que piensan que "todos unidos hacemos fuerza" y que "si todos animamos, ganaremos!".


"Memoria selectiva para recordar lo bueno, prudencia lógica para no arruinar el presente, y optimismo desafiante para encarar el futuro". (Isabel Allende)

miércoles, 16 de marzo de 2016

EL ALGODÓN NO ENGAÑA

Ser feliz es muy importante en esta vida. Para muchos este sentimiento, o estado de ánimo, es un objetivo. Pero para otros es un trayecto, o una etapa más prolongada, que enmarca la totalidad de la vida de un individuo. Sea como sea, es un término que tiene una definición universal y es buscada por todos.

Este concepto es la clave para entender el éxito y el momento actual del Barça. Es evidente que tenemos, probablemente, la mejor plantilla del mundo y sobre todo, lo que es más importante y lo que no acaban de entender en la capital, la más equilibrada. Que tenemos el mejor jugador de la historia del fútbol mundial, Leo Messi. También es obvio la buena mano de los técnicos, encabezados por Luis Enrique Martínez. Pero como hemos visto en varias ocasiones, esto no es suficiente. Hay algo más.

Si hay algo que es vital para entender todo lo que estamos viviendo, es la felicidad y la buena relación entre todos los integrantes de la plantilla del FC Barcelona. Parece algo estúpida, incluso ha sido duramente criticada, pero sólo tenemos que hacer un vistazo a las redes sociales de los jugadores. Ríen, sonríen, se hacen bromas, se vuelven las bromas, hacen apuestas, comparten momentos con los aficionados a través de las "nuevas" tecnologías.

Y a los entrenamientos, o al menos los pocos minutos que dejan presenciar de cara a los medios, la tónica es la misma. Se trabaja, por supuesto, pero el ambiente es inmejorable. Incluso, nos regalan imágenes como las de ayer, haciendo partícipes a tres niños con autógrafos, fotografías, y los famosos rondos. Sin importar que sea de cara a un partido importantísimo de Liga de Campeones. El Barça es un dulce nube de algodón. SE LO PASAN BIEN.

Todo lo contrario de lo que pasa en Madrid. No se desprende este ambiente. Todo son individualidades. Cada uno se muestra a sí mismo, o bien rodeado de un reducido grupo de confianza. Los llamados clanes. Y a los entrenamientos, más de lo mismo. Todo se seriedad pesar de que los medios de Madrid nos muestran, una vez tras otra, las mismas imágenes intentando vender una falsa felicidad desde la llegada de Zinedine Zidane. El llamado #EfectoZidane o #FeliZidane.

Para muchos será un argumento ridículo. De bajo nivel periodístico. Pero nada más lejos de la realidad. Como decía el maestro, "entrena como se juega y se juega como se entrena", y esto es patente a la realidad de ambos equipos. El Barça se divierte jugando, alcanza un nivel solemne y todos son partícipes. En el Madrid todo el mundo va a la suya y la tristeza que les rodea queda reflejada en el terreno de juego. Y para más inri, no hay ningún líder, o al menos, algo muy importante, nadie que sepa serlo. Como decía Joe Namath, "para convertirse en un líder debes querer que la gente te siga, nadie quiere seguir a alguien que no sabe dónde va". Y en Madrid nadie sabe dónde se va.

Todo lo contrario que en Can Barça. Quieren jugar y sobre todo, quieren pasárselo bien. Dentro y fuera del campo. Ya que si son felices en su vida, lo serán en el césped. Muchos serán los que intentaron censurar su felicidad, repescando incluso todos episodios pasados ​​como la "sangre" de Getafe. Reírse es lo que debería hacer mucha más gente, y sobre todo cuando se intenta engañar con la gente diciendo que hubo que productos especiales para limpiar la pintura roja de los vestuarios del Coliseum Alfonso Pérez.

Los que hemos hecho el "indio" para Carnaval o Todos los Santos, sabemos que es un producto que se puede limpiar con papel fácilmente, no se necesita ni agua, e incluso se puede ingerir sin ningún problema al ser indicado para el uso infantil. Como dice el anuncio, "el algodón no engaña", y el hecho de que el Barça sea un dulce nube de algodón hace que las cosas vayan como vayan.


"Todos queremos ganar. Pero sólo los mediocres no aspiran a la belleza. Es como pretender elegir entre un idiota bueno y un sabio malo ". (Jorge Valdano)

lunes, 15 de febrero de 2016

HIRIENDO SENSIBILIDADES

Viviendo en el extranjero compruebas que lo de Spain is different es una especie de estereotipo que no se aleja de la realidad. Por cultura, horario, gastronomía, diversidad lingüística, la pasión futbolística, etc. Somos un país con muchos rasgos atractivos y admirados por el resto de ciudadanos del mundo. Pero tenemos otros que no lo son tanto y provocan vergüenza ajena. Hablando de fútbol, ​​un espectáculo lucrativo, queda patente un problema cultural, y de educación, que raya en ciertos momentos la hipocresía y la ignorancia.

El fútbol es caro. Según un estudio publicado la semana anterior en varios medios (Noticia), y realizado por GoEuro y OneFootball, España se sitúa como el segundo país más caro del mundo, sólo superado por Inglaterra, en el precio de las entradas. 70 euros es lo que cuesta de media ir a ver un partido de fútbol. Es mucho dinero y más si tenemos en cuenta el poder adquisitivo de los españoles y la crisis económica que está sufriendo el país.

Esto hace que, si sumamos los tormentosos horarios determinados por las plataformas de TV propietarias de los derechos de retransmisión, se pueda llegar a entender la imagen de los estadios vacíos en la liga española. Pero este es otro problema, me atrevería a decir que secundario, si tenemos en cuenta los puntos de vista que trataré a continuación. El problema es la actitud detectada en ciertos espectadores que tienen la suerte de vivir en directo un partido, los que lo ven desde casa, y en algunos medios de comunicación que, lejos de su función pedagógica e informativa, no hacen más que añadir más polémica e incitar a la violencia. Lo que para algunos no es más que espectáculo y magia, para otros son provocaciones y humillaciones. Propaganda partidista.

Yo he sido futbolista amateur. Nunca he llegado lejos, pero me apasiona este deporte y tengo la suerte de ser socio abonado el Camp Nou. Diciendo esto, me quedo corto. Lo que estamos viviendo en los últimos 10 años es todo un privilegio. Un espectáculo que, según los expertos, es el mejor visto en toda la historia del fútbol. No es ninguna locura pues afirmar que los seguidores del Barça, en especial los socios abonados, y también los aficionados al fútbol cualesquiera que sean sus colores, son unos auténticos privilegiados de poder disfrutar de lo que está pasando.

El sentido de que una persona no abonada pague 70 euros por una entrada es tan simple como admirar, en vivo y en directo, a futbolistas extraordinarios que sean capaces de exhibir cualidades y prestaciones diferentes fuera de lo común. Quién paga este precio busca cosas como las que hace Messi, Cristiano Ronaldo, Iniesta, Modric, Neymar, Bale, Suárez, Coke, Isco, etc. Detalles preciosos que consigan hacernos levantar de la silla y justifiquen, en parte, los precios abusivos de las entradas.

La gente paga por ver espectáculo, goles, sombreros, driblins, combinaciones, ocasiones, e incluso, defensas nobles y elegantes a la vez de destruir el juego rival. Yo no pagaría en mi vida 70 euros para ver a un jugador incapaz de hacer nada de provecho con los pies más allá de tumbar, y agredir, al contrario para detenerlo. Y mucho menos como muestra de impotencia ante los magos del fútbol. Nunca en la vida, si quiero ver golpes, iré a ver un combate de boxeo o cualquier otra deporte de lucha.

Pero parece ser que en España somos diferentes. Aplaudimos al jugador agresivo, lo celebramos, e incluso, cantamos su nombre con más fuerza si ha conseguido hacer daño a la estrella rival. Y en cambio, silbamos, criticamos y condenamos a los artistas. Simplemente porque llevan una camiseta diferente a la de los nuestros. Si Neymar o Messi inventan, hablamos de provocación, de violencia futbolística y de humillación. Cuando deberíamos sentirnos afortunados de disfrutar de estas estrellas y apreciar los detalles de calidad. Incluso si juegan en el equipo rival. Si el defensor, o el que quiere destruir el juego atacante, provoca verbalmente y con violencia, nos parece normal y justificado.

Neymar, y el resto de cracks, responden a estas actitudes con lo mejor que saben hacer, jugar al fútbol. De manera diferente, original, creativa, mágica. Habrá voces que defienden que estas cosas deben hacerse con el resultado ajustado. A mí no me gustaría del todo. A los aficionados y compañeros, y al entrenador, no les haría ninguna gracia correr riesgos con el partido abierto. Los experimentos se hacen con gaseosa, y las frivolidades también. Con el marcador justo, y con el partido sin sentenciar, hay que apostar por la solución segura. A partir de aquí, que me deleiten, que me maravilla, y que me justifiquen los 70 euros, el abono, y la suscripción a la plataforma de TV.

La prensa no hace más que meter leña al fuego, cuando debería hacer entender este punto de vista. Adoctrinados por quienes los subvencionan, hacen toda una demostración de falta de objetividad y de imparcialidad. Todo vale para atacar y desestabilizar al rival. Nos encantamos con una lambretta hecha por Douglas Costa (@douglascosta), jugador del FC Bayern, y montamos un escándalo nacional cuando lo hace Neymar. Hablamos de provocación cuando Messi y Suárez nos deslumbran de magia y originalidad a la hora de ejecutar un penal, en cambio todos recordamos como obra maestra el caso de Cruyff y Olsen. Acciones de magia que, de repente, hieren sensibilidades.

Pero debemos ser sinceros, ¿qué podemos esperar de un país que ve como obra de arte, lo que es considerado como una tortura animal para el resto del mundo, la tauromaquia? ¿Qué podemos esperar de un país que critica un jugador, Samuel Eto'o, para intentar abandonar un estadio por insultos racistas? ¿Qué podemos esperar de un país que condena Dani Alves para comer un plátano lanzado por el público en muestra de rechazo al racismo? ¿Qué podemos esperar de un país que no sabe disfrutar de la belleza y la plasticidad de nuestros artistas del deporte rey? ¿Qué podemos esperar de un país donde todo cambia dependiendo de la afinidad con el autor de los hechos? ¿Qué podemos esperar de un país donde la falta de creatividad, de educación y cultura nos lleva a crear polémicas absurdas sin importar las consecuencias? ¿Qué podemos esperar de una prensa madridista que tacha Neymar como provocador y evasor de impuestos mientras suspiran con ponerle la camiseta del Madrid?

Parece ser que lo único que podemos esperar es eso, gente dispuesta a pagar 70 euros a cambio de sangre en vez de sudor, esfuerzo y fútbol. Yo pago anualmente cerca de 400 euros para poder disfrutar de la magia mi equipo y de sus integrantes, ahora por motivos laborales lo hago desde la distancia, pero sabré reconocer los méritos del rival. El arte es para disfrutar, para conservarlo, para protegerlo. Y en España parece que el deporte nacional sea proteger el maltrato y la violencia por una parte, y el uso del poder mediático para descalificar y desestabilizar al rival. Se tenga o no tenga razón. Muchos dicen que al principio hacían gracia y ahora ya empiezan a cansar. FALSO. A mí, personalmente, no me ha hecho gracia nunca. He sentido pena y vergüenza ajena, y eso es lo que realmente hiere sensibilidades.



"El arte es lo que resiste. Resiste a la muerte, a la servidumbre, la infamia y la vergüenza ". (Giles Deleuze)

jueves, 11 de febrero de 2016

"MARCA" ESPAÑA

¿Es una broma? ¿Ha habido algún error? ¿La persona que ha sacado el papelito del sobre no llevaba las gafas de lectura? ¿No sabe leer? ¿Cogieron el sobre del año pasado? Sea como sea, no se coge por ninguna parte el hecho de que Carlo Ancelotti haya sido galardonado como mejor entrenador de la temporada 2014/2015. Mucha gente lo tomará a broma, ciertamente hay cosas más importantes en la vida que el deporte. Pero hablando de fútbol, ​​y prestando atención a quien otorga los premios, es para preocuparse. O al menos, para pararse a pensar.

Antes que nada, debemos dejar claro a los lectores que los Premios Marca, a diferencia de los premios de la FIFA (Ballon d'Or, Puskás, Mejor entrenador, etc.), no se enmarcan dentro de un año natural. Son el reconocimiento a la labor desarrollada durante la temporada 2014/2015. Es decir, desde agosto de 2014 hasta junio de 2015. Y este factor es importante a la hora de valorar el ganador del premio con objetividad e imparcialidad.

Por tanto, y como dicen algunos en Marca, "SEAMOS CLAROS". Las notas se dan a final de curso. Tenemos que ser honestos y admitir que el Madrid de Carlo Ancelotti terminó el 2014 en un gran estado de forma, y ​​con la UEFA Super Cup y el Mundial de Clubes de la FIFA en el saco. La realidad era que el equipo volaba camino del triplete. Pero en el segundo tramo de la temporada cayó en picado.

Goleado en la Liga (Donde quedó segundo) por el Atlético de Madrid por 4-0 dando una pésima imagen, eliminado en octavos de la Copa del Rey también por el equipo colchonero, y ridiculizado en semifinales de la UEFA Champions League contra una inferior Juventus. Es decir, el trabajo de Ancelotti en el banquillo del Bernabéu acabó con un resultado nefasto. Ningún título de los 3 importantes conseguidos y, en cambio, el máximo rival lo ganó TODO con un nivel de juego espectacular. El resultado fue fulminante, Carlo Ancelotti fue despedido.

Entonces, si tomamos el marco de la temporada 2014/2015, este premio no sólo carece de credibilidad, sino que es una manipulación de los hechos típica de tiempos dictatoriales y de represión. Es cierto que de agosto a diciembre de 2014 teníamos, por un lado, a un Real Madrid en un marco inmejorable y, por otra parte, a un Barça que no contaba con ningún título y donde Luis Enrique parecía no saber dar con la tecla. Problemas en el vestuario, derrotas contra los equipos grandes, y enfrentado con Messi, Neymar y Luis Suárez.

Pero Luis Enrique supo invertir la situación. Pacificó el ambiente, sacó el mejor rendimiento de los jugadores, alcanzó un nivel espectacular evolucionando el sistema de juego de Guardiola dotándolo de nuevos registros, y ganó el segundo triplete del club. Efeméride inédita hasta entonces en la historia del fútbol. "SIENDO CLAROS", estamos hablando de trayectorias inversamente proporcionales.

Con un jurado normal, con un criterio normal, y en un país normal, esto se debería haber traducido con el reconocimiento Miguel Muñoz del diario Marca hacia Luis Enrique Martínez como mejor entrenador de la Temporada 2014/2015. Sin discusión, sin ninguna duda. Pero no ha sido así, y premiar Carlo Ancelotti es, desde mi punto de vista, un insulto contra la inteligencia de las personas. Una falta de respeto a Luis Enrique, con el público, y con el mismo prestigio del Diario Marca. No hay nada peor que faltarse al respeto a uno mismo.

Ya no engañan a nadie. Se puede llegar a entender la frustración de un diario, con una línea editorial claramente madridista, ante la situación de los últimos 10 años. Donde el FC Barcelona ha arrasado a nivel de títulos en el Real Madrid, mostrando un nivel de juego que ha alcanzado la excelencia batiendo todo los récords posibles, y ganándose la admiración y el respeto del planeta fútbol. Pero estamos hablando de Marca, "el diario de todos los aficionados del país", y por tanto, el que debería ser el ejemplo de objetividad, imparcialidad y juego limpio. Y esta situación es muy preocupante.

Son muchos los lectores que pensarán que es mejor dejarlo estar. Que es mejor llegar a esta situación y simplemente disfrutar de la frustración ajena. Que es mejor pasarlo bomba comprobando cómo se mueven de ridículo en ridículo. Pero Marca tiene mucho poder y no podemos dejar que se llegue a ese extremo. Son los organizadores del Premio Zamora, Pichichi, Zarra, etc., y sus rankings son los que cuentan para premios mayores como la Bota de Oro. Por suerte, los votos para el Balón de Oro corren a cargo de Alfredo Relaño que, pese a ser Director de un periódico claramente madridista (AS), inspira más confianza.

Como he mencionado al principio, en la vida hay cosas más importantes que el fútbol. Se puede demostrar más simpatía o proximidad con unos colores que con otros antagónicos. Pero cuando se representa al diario que, en teoría, debe representar a todos los aficionados de un país por igual, y con la objetividad y la imparcialidad como bandera, uno debe ser digno del "poder" que se representa.

Una cosa es quedar #retratado, pero otra muy diferente es hacer el ridículo y tachar al público de ignorante. La estrategia contra Florentino como protesta a su cese no me vale. La cara de Carlo Ancelotti en la foto lo dice todo. Ni él mismo se lo cree. #Asino


"El mismo concepto de verdad objetiva está desapareciendo de nuestro mundo. Las mentiras pasarán a la historia". (George Orwell)

domingo, 31 de enero de 2016

¿DÓNDE ESTÁ EL LÍMITE?

Captura del tuit de Paco García Caridad.




Lo he hecho adrede. A propósito. A conciencia. Con toda la intención del mundo. Normalmente cualquier entrada de cualquier Blog, comienza con una introducción, con una entradilla original en la que el escritor consigue enganchar al lector. Pero en éste caso no era necesario. ¿Qué mejor cebo que un tuit como el de la imagen? Simplemente respiren hondo, y vuelvan a leerlo. Cuando estén preparados, sigan leyendo el párrafo siguiente. Aviso que, pese al tono del tuit, no voy a criminalizar. Aunque probablemente debería.

Antes de empezar a reflexionar sobre el mensaje de Paco García Caridad (@pacogcaridad), quiero expresar mi más sincero respeto al periodista del diario Marca. En mi opinión, es un gran profesional que merece todo mi reconocimiento. Para un periodista nada mediático como yo, es un referente. Para ser honesto, daría lo que fuera para trabajar con él, a sus órdenes, aprender de él, o bien, ser un compañero de profesión al mismo nivel. No obstante, me tengo que conformar con escribir éstas líneas que, con toda seguridad, no va a leer nunca.


Pero no todo son alabanzas. A veces nos vemos obligado a criticar. A avasallar. A dar palos. Eso sí, desde la educación y el respeto. Esas son las bases para ser respetado y tener credibilidad entre el resto de mortales. El humor es bueno, más diría yo necesario. Pero lo que García Caridad escribió en su tuit, no hace ninguna gracia. Es desacertado. Está en fuera de juego. Se merece la tarjeta roja, y 10 partidos de sanción. Y no me refiero a Filipe Luis (@filipeluis).


Como Periodista, y Publicista y RRPP, soy consciente de que el Periodismo actual se ha visto envuelto en una dinámica más cercana al entretenimiento que a la información. Los que tienen la suerte de trabajar, parece mentira que hayamos llegado al punto de hacer tal afirmación, llegan a casa cansados y con la necesidad de ser entretenidos, más que informados con noticias denominadas "duras" o de periodismo "serio". 


La industria mediática se ha dado cuenta de ello, y ha dotado al periodismo deportivo de un carácter más cercano al circo, con sus fieras, payasos, y hasta bufones, hasta el punto en que encontrar una mente que se cierne directamente al tema con objetividad y conocimiento, se ha convertido en una especie en peligro de extinción. Y eso ha dado lugar a un panorama en el que se oyen, ven, y leen auténticas perlas dignas de considerar un insulto a la inteligencia de las personas.

Lo que pueden leer en el tuit de Paco García Caridad es un ejemplo de ello, y una provocación a la violencia digital. Puedo entender que es divertido generar polémica donde no la hay, sobre jugadas como fueras de juego, manos, faltas leves, penaltis inocentes, etc. Pero las personas que hayan visto el partido de ayer, entenderán que es necesario poner un límite. Que no todo vale para vender más diarios, para tener followers en Twitter, y tener más audiencia en el informe trimestral del EGM. Leyendo el tuit de ayer, después de habiendo visto el partido, debemos preguntarnos dónde está el límite. 

Leo Messi, y los aficionados al Barça y al fútbol en general, deben dar gracias que el astro argentino no tenía apoyado el pie en el suelo en el momento del impacto recibido por Felipe Luis. Si ese llega a ser el caso, probablemente, ayer hubiera sido el último partido de la temporada para el "10" del Barcelona. Y quién sabe, probablemente de su carrera deportiva. 

Captura de la entrada de Filipe Luis a Messi.
Me gusta ser objetivo siempre que puedo. Cierto es que era una jugada rápida, y creo firmemente que Filipe Luis no iba con ninguna intención de hacer daño real. Su historial de expulsiones juega en su favor, y según se comenta en los círculos periodísticos, es una gran persona. Pero hay que ser honestos y afirmar que llegó tarde, que iba pasado de revoluciones, o que quizás, estaba sobreexcitado en ese momento. 

Pensar que quería hacer daño a Messi de manera totalmente deliberada sería muy grave. Pero debemos decir que fue una entrada muy dura, criminal, meritoria de tarjeta roja directa y de varios partidos de sanción. No fue juego brusco grave, fue juego violento con riesgo de lesionar a un jugador.

Por si no fuera suficiente el esperpento de la duda ante esta jugada por parte de García Caridad, sólo hace falta ver las imágenes, el mismo periodista de Marca hace eco de un seguidor en el que recuerda la jugada de Pepe con Alves en 2011. Esto es de juzgado de guardia. No saben, o no quieren saber, que según el reglamento, no es necesario el contacto para sancionar con tarjeta roja una jugada catalogada como juego brusco grave o violento. Como se puede leer en la reglamentación: DAR O INTENTAR DAR.

Estamos en una época surrealista, donde todo vale para ser líder en audiencia, en lectores, en Twitter y en las redes sociales. Una tiempo donde parece ser que no hay límites para regular los contenidos audiovisuales. Como diría el imitador de Josep Pedrerol en "Crackòvia" (@XusepPedrerol) esto no es #periodismo ni #libertaddeexpressión ninguna. Esto es #libertinaje por su parte. #Asino vale.

Como algunos saben, soy miembro de SEGUIMENT FCB y uno de los que gestiona su cuenta de Twitter (@SeguimentFCB). Una plataforma de defensa del socio barcelonista que promueve la creación de una Agencia de Viajes propia y una Grada de Animación. Ésta última reivindicación histórica ha sido cuestionada en ciertas ocasiones por un informe psicológico elaborado por los Mossos d'Esquadra. A mi no me ha analizado nadie de manera psicológica, ni el FC Barcelona ni la policía autonómica. Pero sea por lo que sea, dicha iniciativa está en stand by.

No soy nadie para catalogar. Pero con la más absoluta sinceridad, comprobando el funcionamiento de ciertas Gradas de Animación en España, y en Europa dónde cómo por ejemplo en Alemania son un referente y la envidia de todos, dicho informe me parece un tanto desactualizado y desafortunado. Y viendo los acontecimientos recientes, es probable que las autoridades deben focalizarse en controlar, y elaborar, informes sobre ciertas actividades periodísticas. Rebasan el humor de lo divertido, y se convierten en violencia. Y eso debe ser controlado.

Detalle de la rodilla de Messi tras la entrada de Filipe Luis.
Caridad no es el único envuelto en toda esta "calamidad". Sería injusto por mi parte dirigir toda mi crítica hacia él. Este artículo ha tomado su caso como un ejemplo. Si buscamos en la hemeroteca encontraremos más y "mejores" ejemplos. Así pues, y con todo el sentido del humor del mundo: Paco, SEAMOS CLAROS, has quedado... #retratado

"Periodismo es publicar lo que algunos no quieren que publiques. El resto son Relaciones Públicas.
(George Orwell)