Mostrando entradas con la etiqueta Real Madrid. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Real Madrid. Mostrar todas las entradas

jueves, 26 de enero de 2017

SOPA DE GANSO

Nunca me ha gustado hacer sangre de las derrotas ajenas. Sobre todo cuando el Barça tiene aún pendiente el partido de vuelta contra la Real Sociedad. No será un partido fácil, por la calidad del rival y por el poco margen del resultado de ida en Anoeta. Como dice el dicho catalán, "mai diguis blat fins que no sigui al sac i ben lligat" (nunca digas trigo hasta que no sea el saco y bien atado).

Pero no quiero hablar de la eliminación del Real Madrid en cuartos de final de la Copa del Rey. Tampoco quiero destacar el mal inicio de año que está registrando el equipo blanco. Quiero remarcar lo que será la canción oficial a partir de ahora mismo. Y no es otra cosa que el ansiado Triplete.

Antes, hay que hablar con deportividad. A pesar de que ya no es lo que era, se ha de elogiar el gran gol de falta directa que ha conseguido Cristiano Ronaldo. A los culés no nos ha gustado nada que se despreciase el mérito de los goles conseguidos por parte de Leo Messi en los últimos partidos en el mismo tipo de jugada. Si no nos gusta que nos lo hagan, no significa que tenemos que hacer lo mismo. Ha sido un gran gol, de bella factura. Así de simple.

Pero volviendo al tema. No debemos caer en la trampa. No podemos creer nada de lo que salga desde Madrid, ya sea desde la prensa o del mismo club, en relación a lo que ha pasado hoy y que ya se puede calificar de FRACASO. No es por el hecho de quedar eliminados de la Copa del Rey en cuartos de final. Son cosas del fútbol. Pero cuando eres el Real Madrid, y avisos de tus intenciones en cuanto a los éxitos de la temporada, no es ninguna buena noticia hacerlo contra el Celta de Vigo. Con todos los respetos. Hemos aguantado durante meses la convicción absoluta, e incluso con prepotencia, de que el Real Madrid lograría este año el Triplete.

Es cierto que son los actuales campeones de Europa. Los actuales campeones de la Super Copa de Europa. Y los actuales campeones del Mundo contando además con el Balón de Oro y el The Best en sus filas. Pero si hay algo que hemos aprendido, es que después de estos hitos la exigencia deportiva, y física, es muy grande y que hay que ir partido a partido. Sin obviar que la triple corona es un hito muy complicada que en Europa sólo siete equipos han conseguido. Y el Barça lo ha hecho dos veces con un Sexteto incluido.

Esta efeméride, que no ha sido desmentida por nadie, ha sido la gran obsesión de Florentino Pérez. No sólo esta temporada, sino desde que es Presidente del Real Madrid. El máximo mandatario blanco lo ha hecho llegar a través de sus medios afines liderados por la poderosa "Caverna". Y este año, ya estaba hecho.

Pero como he mencionado antes, y tal como dice otro dicho, "nunca hay que vender la piel del oso hasta que no se ha cazado". Pero todo está controlado. A partir de estos momentos lo que era una victoria segura pasará a mejor vida poniéndose en marcha toda la maquinaria mediática con mensajes como "la Copa del Rey no es importante," la Copa no mola "," La Copa estorba " , o los recurrentes "tenemos 11 Copas de Europa", "tenemos 32 Ligas", o "somos el mejor club del siglo XX según la FIFA". Esta película ya la hemos visto.

Por suerte, los fans de Bruce Springsteen están de enhorabuena. Ahora es cuando los amantes del humor y el absurdo más absoluta se lo pasarán en grande. Basta decir que volverán los proyectos de remodelación en el Bernabéu, bodas, bautizos, comuniones, etc. No sería de extrañar, tal y como ocurrió el año pasado con The Boss, que el concierto de U2 en conmemoración del 30 aniversario de The Joshua Tree acabe siendo a mediados de mayo.

Bromas aparte, la temporada es muy larga y aún queda mucho. No podemos obviar que a día de hoy el Real Madrid es el líder de la Liga con un partido menos, y que aún están vivos en la Liga de Campeones donde todos los equipos tienen las mismas posibilidades. Por su parte, el Barça tiene que confirmar su pase a semifinales hoy contra la Real Sociedad, tiene que remontar en la Liga, y en la Champions nunca se puede decir nada. Como en ningún aspecto de la vida se puede asegurar nada.

Pero parece ser que las dinámicas están cambiando. Al Madrid le empiezan a aparecer los fantasmas del pasado. Los mismos que aparecieron en la temporada 2014-2015 con Ancelotti en el banquillo. Y los que el año pasado causaron el descenso del equipo de Luis Enrique en la segunda vuelta. Es evidente que jugar el Mundial de Clubes pasa factura en la planificación de la temporada. Veremos que pasa.

Si hemos de aprender alguna lección el día de hoy es, por una parte, tener en cuenta que conseguir el Triplete no es una tarea fácil. Que nada se gana sin bajar del autocar. Y sobre todo, que los Tripletes, y el Sextete, conseguidos por el Barça tienen mucho mérito y que nadie regaló nada. Cosas que en Madrid tienen otra perspectiva.

Vienen días duros en Madrid. El eterno sueño, sobre todo desde que el Barça lo ha conseguido, el Triplete blanco tendrá que esperar. Aún así, y lo comprobaremos de manera inmediata, en Madrid son expertos de aquello de que "quien no se consuela es porque no quiere".


"Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros". (Groucho Marx)

viernes, 6 de enero de 2017

EL GRINCH

El divertido actor Jim Carrey personificó, hace ya unos años, el popular personaje navideño americano que se encargaba de amargar la Navidad de los más pequeños. Una especie de ogro verde que tenía una tarea bien negra: robar los regalos de Santa Claus. Un cuento infantil que tenía como objetivo el buen comportamiento de los niños de cara a recibir buenas recompensas por parte del hombre de barba blanca de Rovaniemi.

Nos encontramos en una semana especial. Ayer era una noche especial. El calendario nos ha llevado a una "Noche de Reyes" con una jornada muy apasionante de la Copa del Rey. Pero lo que debería ser una jornada de pasión e ilusión, tal y como ya hice referencia en mi anterior artículo, ha quedado en segundo plano por culpa de las polémicas decisiones de Mateu Lahoz, ayer en el partido del Bernabéu, y Fernández Borbalán hace unas horas en San Mamés. Los árbitros no han comenzado en forma ...

Si hablamos del partido en el Bernabéu seríamos muy poco justos y objetivos si negamos que el Real Madrid hizo un gran partido, sobre todo en la primera parte, ante el Sevilla. A pesar de las numerosas bajas en el conjunto blanco, el Madrid solventó, probablemente, la eliminatoria en sólo 45 minutos. Sin Ramos, Ronaldo, Benzema y Bale, el Madrid ofreció su mejor versión desde que Zidane sede en la baqueta blanca.

Pero no se puede negar que la actuación arbitral del árbitro valenciano jugó un papel muy importante a la hora de plasmar el marcador final. No sólo por las decisiones inverosímiles que nadie entiende. Jugadas que claramente son falta y que no se pitan y acciones donde no pasa nada y se saca el conejo del sombrero. Así pues, dejó pasar una clara falta de Morata en la jugada previa al gol de Varane y se pitó un penalti a Modric al recibir un empujón de su compañero James.

Ciertamente el Sevilla no hizo el partido que esperaba. Pero la actuación de Mateu Lahoz puede resultar muy determinante a la hora de decidir qué equipo será el bombo para los cuartos de final de la Copa del Rey. En el fútbol siempre puede pasar de todo, pero mucho tendrá que trabajar el Sevilla para batir al Real Madrid y pasar ronda.

Algo parecido ha ocurrido hoy en San Mamés. Aunque el resultado final es mucho más abierto y todo está por decidir el partido del próximo miércoles en el Camp Nou. Ciertamente el Barça no ha empezado muy bien. Los errores y la falta de intensidad, o simplemente inferior a la exhibida por el Athletic Club, ha declinado en el 2-0 de la primera media hora.

Pero cuando el Barça ha comenzado a despertar, a pesar de que no estaba haciendo un mal partido del todo, ninguno de los 4 jueces ha visto la terrible agresión de Aduriz a Umtiti que gracias a Dios no ha pasado nada más grave. Un puñetazo en la nuez puede tener terribles consecuencias. Roja perdonada al delantero vasco que ha supuesto el final tarjeta amarilla por ambos jugadores para discutir la jugada.

Y lo más importante, no pasa nada para reclamar el claro penalti no señalado a Piqué y el aún más claro sobre Neymar. Encima la indignación general, totalmente justificada, ha significado un baile de tarjetas amarillas para los jugadores azulgrana. Derrota por 2 goles a 0 al descanso, indignación al vestuario azulgrana, y, supongo, enorme reflexión por parte del equipo arbitral sobre los enormes y graves, errores cometidos durante los primeros 45 minutos.

No quiero ser mal pensado. No creo en manos negras, aunque últimamente parecen más bien blancas, y me resisto a pensar más allá de dos actuaciones desafortunadas. Nada más. Pero si realmente existe algo más tenemos un grave problema.

Además, de nada sirve la famosa "ley de la compensación". A pesar de que las dos expulsiones por parte de los jugadores bilbaínos han sido más que justificadas. Pero el daño ya está hecho cuando tienes que remontar un partido que muy probablemente, por mucho que digan que el rival ha sido mejor, podrías ir ganando cómodamente. Parece ser que nos tendremos que conformar con el resultado final, no es nada malo teniendo en cuenta que la vuelta será en el Camp Nou.

La ya finalizada ida de los octavos de final de la Copa del Rey ha dejado más abierto que nunca el debate de la calidad arbitral en nuestro país. Lo digo así porque soy una persona educada y nada malpensada que quiere creer en la "Noche de Reyes" y no en unas personas que, tradicionalmente vestían de negro, se han dedicado a emular al famoso personaje de la película de Jim Carrey incluso en su indumentaria. Una noche donde en vez de ofrecer emociones e ilusiones, se han dedicado más bien a sacarlas convirtiéndose en el Grinch del arbitraje español.


"Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré conservarla durante todo el año." (Charles Dickens)

viernes, 26 de agosto de 2016

CUANDO LOS ÁRBOLES NO DEJAN VER EL BOSQUE

No descubriré ahora a Cristiano Ronaldo. Tampoco me dejaré llevar por mis colores a la vez de criticarlo. Con toda la sinceridad del mundo, creo que no hay ninguna duda en afirmar que el jugador de Madeira es uno de los mejores futbolistas de la historia de este deporte. Cualquier entrenador querría tener en su plantilla.

Los títulos y méritos, tanto a nivel colectivo como individual, lo avalan. Ya sea con el Manchester United o con el Real Madrid, 3 Ligas de Campeones, 4 Ligas, 2 Copas del Rey, 2 UEFA Super Cup, 2 Mundiales de Clubes, y 3 Supercopas nacionales dan fe a nivel de clubes. Además de añadir la pasada Euro con Portugal y 3 FIFA Ballon d'Or y 4 Botas de Oro a nivel personal.

Es evidente pues, que si este jugador no hubiera compartido generación futbolística con Messi, estaríamos ante el mejor futbolista, sin lugar a dudas, de los últimos 10 años. Pero esta ha sido la gran mala suerte del jugador portugués, que competir con el que, indiscutiblemente, no sólo es el mejor jugador de la última década, sino también el mejor futbolista de todos los tiempos. Tengo 31 años, los mismos que Cristiano Ronaldo, y lo que hace Messi no lo había visto nunca en ningún otro jugador. Simplemente, no hay palabras para describir el 10 argentino.

Hay que ser sinceros y justos, y nunca me ha acabado de gustar el hecho de decir que Cristiano Ronaldo es un jugador más por el hecho de que ha compartido generación futbolística con Messi. Incluso llegar al punto de llegar a ser despectivo. Nos debemos sentir totalmente privilegiados por el hecho de poder disfrutar de estos dos grandes monstruos del fútbol. Y en el caso de los culés, como servidor, aún más afortunados de que el mejor de la historia haya vestido la camiseta azulgrana durante toda su gran carrera deportiva. Gracias, y por muchos años.

La pasada temporada fue triunfante por ambos jugadores. Messi logró repetir un meritorio Doblete, viniendo del segundo Triplete de la historia del Barça, añadiendo el Mundial de Clubes y la Super Copa de la UEFA. Una gran temporada colectiva sumada a un sublime nivel personal.

En cambio, Cristiano Ronaldo disfrutó de una irregular actuación personal, reconocido incluso por él mismo, y el Madrid salvó los muebles consiguiendo la Undécima "in extremis" y sin mostrar una clara superioridad ante sus oponentes. Un calco, del que pasó un mes después al Euro donde Portugal consiguió su primer título con un nivel de juego bastante pobre.

Pero algo no funciona en los estamentos futbolísticos. Cualquier persona entendida de este deporte, o al menos familiarizada, y que haya visto los partidos tanto del Madrid como de la selección portuguesa, estará de acuerdo en que a pesar de los títulos conseguidos no hay argumentos suficientes para haber galardonado a Cristiano Ronaldo como mejor jugador en Europa de la pasada temporada.

Sinceramente, parece una decisión propia de personas que simplemente han visto las fotos de Cristiano Ronaldo levantando los títulos y los resúmenes de las mejores jugadas y goles hechos por el crack portugués. Al más puro estilo Joan Gaspart y Josep Lluís Nuñez fichando jugadores que no conocía nadie con vídeos VHS de 5 minutos. Alguno salió bien, como Giovanni, pero otros supusieron una auténtica ruina económica para el club.

Evidentemente, no debemos perder el respeto para ningún rival, pero mal vamos si consideramos decisivo para otorgar este premio a un jugador que a pesar de haber marcado 35 goles en Liga, 8 los hizo contra el Espanyol, un rival que estuvo luchando casi hasta el final para no perder la categoría, 6 de penalti, cierto es que hay que meterlos, y protagonizó pobres actuaciones, desapareciendo en los partidos importantes, y dejando muestras de impotencia en forma de agresiones injustificadas, y sin opción de disputar la pelota, evidenciando su bajo nivel.

Lo mismo en la Liga de Campeones, pese a ser el máximo anotador de la competición, el dato queda minimizado si nos damos cuenta de que 11 de los 16 goles son el Shakhtar y el Malmö, para acabar teniendo una discretísima actuación con un recital de pérdidas de balón y falta de desequilibrio total en la Final de Milán. Eso sí, parece ser que la imagen del portugués levantando la Champions, lo que evidentemente apareció en todos los noticiarios, fue suficiente aval.

Con la selección se coronó con un equipo que ofreció una muy pobre imagen durante el campeonato, y donde hay que recordar que pasó a octavos como tercera de grupo. Lo que en un formato de competición normal hubiera supuesto quedar eliminado. Cristiano, desaparecido en la mayoría de partidos, sólo a destacar los 2 goles contra Hungría y Polonia (3 en total), ganó una final en la prórroga donde no jugó por lesión. Es decir, no podemos encontrar en esta competición ningún aliciente añadido que le haga estar por encima de Griezzman o Gareth Bale. Jugadores que ofrecieron un nivel PERSONAL mucho más notorio.

No quiero desprestigiar en ningún momento el hecho los títulos colectivos que ha conseguido este año este gran futbolista. Pero con la mano en el corazón, creo que algo no funciona dentro de los estamentos, o bien no entiendo los criterios a seguir para premiar los méritos. No acabo de entender cómo es posible que un jugador que ha sido Pichichi y Bota de Oro, Luis Suárez, u otro que ha hecho recital tras recital, como Leo Messi, no se encuentran ni siquiera en el podio.

Puedo ver que se quiera destacar a un jugador que ha ganado títulos tan importantes como la Champions o el Euro, pero en este caso, el premio se designa a nivel INDIVIDUAL, y bajo mi opinión, Cristiano ni siquiera debería ser entre los tres primeros.

Hemos entrado en la era donde el contenido selectivo de los medios está jugando un papel importante a la hora de entregar este tipo de premios. Tanto de personas que han visto simplemente lo que los algunos han querido que los demás vean, o bien de personas con poco, o nada, juicio objetivo. Si no es así, no se acaba de entender que este jugador haya sido agraciado como el mejor en Europa la pasada temporada.


Y lo que me da más miedo, que este criterio vuelva el próximo enero y tenga suficiente relevancia para dar el Balón de Oro a Cristiano. Esperamos que la FIFA, con todos los respetos, humor e ironía posibles, no vuelvan a hacer otro Cannavaro y tengan claro que se trata de un premio INDIVIDUAL.



"Cuando los árboles no nos dejan ver el bosque" (Proverbio popular)

martes, 7 de junio de 2016

EL VALOR DE LAS COSAS


No es que haya decidido salir de la cueva. Me gusta reconocer los errores, pedir perdón y felicitar a los rivales en sus victorias si lo merecen. Como ya mencioné en mi anterior artículo, mayo ha sido un mes terrible en cuanto a trabajo con numerosos viajes, incluyendo te Nueva York. Por lo tanto, antes de decir nada, me gustaría felicitar a mis amigos madridistas por la "undécima" y consolar a mis amigos colchoneros por la derrota, felicitándoles sin embargo, por la gran imagen dada en la final. En mi humilde opinión, lo merecieron mucho más que el Real Madrid. Pero así es el fútbol ...

Pero lo que más me anima a escribir, lo que realmente me causa indignación, son los comentarios de ciertos sectores madridistas insinuando que la temporada del Barça ha sido un fracaso a pesar de conseguir la Supercopa de Europa, el Mundial de Clubes y El Doblete. No un doblete, EL DOBLETE (Liga y Copa). Y lo que es peor, ciertos sectores de la prensa y aficionados barcelonistas que les siguen el juego y parecen inmersos en una depresión "Gaspariana" de principios de siglo.

Y eso no puede ser, la gente olvida con demasiada facilidad, y tenemos que estar más que orgullosos de la temporada que ha hecho el FC Barcelona. No se puede ganar siempre. Y menos ganarlo todo. Tiene mucho mérito conseguir El Doblete, Liga y Copa, la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes la temporada siguiente de conseguir El Segundo Triplete. Es decir, Liga, Copa del Rey, y Champions League.

Hito que no ha logrado nunca ningún club y que algunos todavía buscan por primera vez mientras presumen de 11 Champions cuando ganaron 5 en un torneo piloto de invitación, con partidos de desempate siempre en casa por decreto, y con rivales a la carta del Presidente Santiago Bernabéu con la excusa, temporada 1959/1960, de visitar a la familia real. Entonces exiliada en Suiza.

El SEGUNDO TRIPLETE de la temporada pasada da aún más importancia al Doblete, y las 2 competiciones menores de este año. Muchos equipos las pasan canutas al año siguiente de ganar "la orejona", incluso quedándose en blanco o limitándose a las competiciones menores. Como le pasó al Barça en 2007, Milan en 2008, o en el Madrid en 1999 y 2014. Mantener el nivel no es fácil, y desde que la Copa de Europa adoptó el nuevo formato, nadie ha repetido título. Por lo tanto, satisfechos con la temporada del Barça es poco. Tenemos que estar muy orgullosos .

Y más teniendo en cuenta cómo los rivales alcanzan los títulos. Si he mencionado al principio que vi la final en Nueva York, no he hecho sólo para presumir, sino por constar la opinión de los americanos que disfrutaron de la final por televisión. Tuve el placer de ver el partido ante UNICEF y Naciones Unidas, donde me encontraba trabajando esa semana, el bar irlandés "The Perfect Pint", y las sensaciones de los americanos calcadas a cualquier opinión objetiva del viejo continente.

El Real Madrid se clasificó para la final superando rivales de bajo nivel, y sufriendo. En la final, se avanzaron en fuera de juego, los perdonaron dos expulsiones, y lo más grave, no sólo no pitar el penalti de Ramos sino que la misma realización de TV censuró la jugada. Los penaltis son una lotería, y esperamos que no tengan la decencia de no valorar en exceso el penalti de Cristiano Ronaldo para el Balón de Oro. El portugués estuvo missing, y sería una vergüenza que el galardón acabara en sus manos.

Pero no hay que lamentar más. Tenemos que disfrutar de la temporada que ha hecho el Barça, pasar página, disfrutar del verano, y confeccionar una plantilla para volver a optar a todos los títulos. La temporada estará llena de nuevos retos, uno de ellos será la nueva Grada de Animación. Aspecto que será el hilo conductor de mi próximo artículo y donde hay que hacer especial mención de lo sucedido en la final de Copa. He realizado numerosos desplazamientos, pero nunca había vivido un ambiente como el Calderón. Animando desde el minuto 1 a pesar de las adversidades. Si la temporada del Barça merece un 9. La afición se merece un 10 y, sobre todo, ser escuchada y satisfecha con una Grada de Animación bien parida.


"Soy optimista. No parece muy útil ser otra cosa" (Winston Churchill)

sábado, 21 de mayo de 2016

ALGO ESTAMOS HACIENDO BIEN

He estado muchas semanas sin escribir una palabra. Este espacio es una afición, y desgraciadamente no puedo dedicar el tiempo que me gustaría debido a motivos laborales. Sobre todo en estas últimas semanas donde nos hemos proclamado campeones de Liga, la misma que los más catastrofistas ya habían perdido tras la derrota ante el Valencia, donde el Sevilla ha revalidado, por tercer año consecutivo, la UEFA Europa League, y con la final de la Champions ya decidida entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid.

Ahora mismo me encuentro escribiendo estas líneas en el vuelo Berlín-Madrid para disfrutar en directo de la Final de la Copa del Rey que tendrá lugar el próximo domingo a las 21:30 horas. Conseguir esta Copa, puede suponer sellar la temporada con una nota Excelente. Y es en este aspecto donde quiero centrar mi reflexión. Ya que parece que a algunos no les ha quedado claro.

Terminar la temporada con el Doblete, sumando a ello la UEFA Super Cup y la Copa Mundial de Clubes de la FIFA, no da argumentos, en ningún caso, para hablar de fracaso, aunque el equipo de La Castellana consiga la Undécima , teniendo en cuenta los éxitos conseguidos la pasada temporada donde se registró el segundo Triplete de la historia del club. Hito inédito, y de la que Samuel Eto'o sólo podía presumir (2009 con el Barça y 2010 con el Internazionale).

Me han hecho gracia las voces que han insinuado que la temporada es una decepción por el simple hecho de que el Barça no está en la gran final de Milán y que el eterno rival puede sumar un nuevo título de campeón de Europa. Opiniones que vienen sobre todo desde Madrid, no nos olvidemos de los "tribuneros", y en especial de los medios de comunicación encargados de mover la máquina propagandística del club blanco. No hace falta extenderse mucho para darse cuenta de que algo estamos haciendo bien si la satisfacción, la falta de inquietud, y la felicidad de estos actores viene dada porque Barça no sea capaz de ganar el Triplete o, al menos, la Champions. Situación que, opinión personal, merece total orgullo por parte de los barcelonistas.

Cuando empieza la temporada, en especial cuando el anterior se gana todo, la euforia y el optimismo se desbordan. Prensa y aficionados, directiva y jugadores se desmarcan de esta fiebre, inician el curso pensando en revalidar la triple corona y, incluso, al hacer el pleno con los seis títulos. La historia nos ha demostrado, no sólo en Can Barça, que tras ganar la Copa de Europa tenemos que estar más que satisfechos si el equipo revalida menos uno de los tres títulos. Las ganas de batir al campeón, y el calendario cargado de partidos con las tres competiciones extra, termina haciendo un peso importante en el aspecto físico y mental de los jugadores.

Ejemplos a recordar fueron la temporada 2006-2007, donde el Barça no revalidar ninguno de los tres títulos, o la 2014-2015 donde el Real Madrid no consiguió nada tras caer en picado estrepitosamente con el inicio del año 2015 . En ambos casos, se esperaba, se hablaba menos, de tripletes y sextetos y se terminó hablando de "nadapletes". Por lo tanto, pase lo que pase el 28 de mayo, y hasta el domingo en la final del Calderón, los aficionados culés debemos estar más que orgullosos y contentos con la temporada que ha realizado el primer equipo. Conseguir la Liga ya es un éxito. Y si además, cae la Copa del Rey, podemos hablar de una temporada histórica para enmarcar.

Si el Barça no está en la final de Milán es debido a la gran bajón físico y mental que sufrió el equipo las dos primeras semanas de abril. Es evidente que el hecho de empezar la temporada a principios de agosto con un duro partido contra el Sevilla, jugar la Super Copa de España al cabo de dos días, la disputa del Mundial de Clubes en Japón, los partidos de selecciones (oficiales para los "americanos" y amistosos para los europeos), y sobre todo, el duro calendario de los meses de Enero, Febrero, y Marzo, negaron ningún tipo de descanso a los jugadores ya rendir al máximo nivel. Como mencioné en un artículo anterior, hasta cuartos de final de Champions el Barça llevaba 10 partidos más que el Atlético y 14 más que el Real Madrid. Esto se traduce en dos meses más de competición, lo que da aún más valor al hecho de tener la Liga en el saco y la Copa con la final por disputar.

Lo que se hable en Madrid, y desde las cavidades más profundas, debe ser un simple ruido molesto para nuestros oídos. Orgullo debe dar que el hecho de que no se gane todo o la Champions, incluso revalidando el Doblete, sirvan de motivos para despreciar y infravalorar la temporada del Barça. Este claro síntoma de inferioridad, y los títulos conseguidos en los últimos 10 años, deben ser razones suficientes para tener presente que el camino es el correcto. Ellos por ejemplo, todavía tienen que ganar el próximo 28 de mayo. No será fácil.

El partido del domingo se presenta complicado, es una final y el rival es de un nivel exigente. Algunos hablan de que el Barça lo tendrá más sencillo porque el Sevilla notará el gran desgaste de la final de la Europa League. Es posible, pero también se puede dar el caso de que esta victoria sirva de inyección moral. Sea como sea, en principio, serán 90 minutos cargados de emoción con el partidazo del pasado mes de agosto en Tbilisi todavía en la memoria.

Una final marcada por la esperpéntica decisión del gobierno en relación a la prohibición de acceder al estadio con Estelades. El ridículo es un título que parece que no se pueda escapar de las manos del gobierno español. Ellos lo saben, pero lo intentan tapar los ciudadanos en un ejercicio lamentable de insulto a la inteligencia de las personas. El Estelada no es ilegal, no incita a la violencia, racismo, desigualdad, y sobre todo, no es anticonstitucional. Es un símbolo de libertad. El Gobierno debería preocuparse más por la exhibición de símbolos que si están prohibidos, no sólo a nivel estatal sino también internacional, en algunos campos de la Liga española y en otros ámbitos y actividades de la vida cotidiana.

Si el Barça está haciendo las cosas de manera excepcional al provocar opiniones relativas al considerar fracaso el no ganar absolutamente todo, también es evidente que algo no funciona correctamente si un gobierno característico de una sociedad estamental se dedica a recortar las libertades, tolerar el fascismo, y no ver como problemas graves la corrupción o la violencia animal. Y lo más grave, creer que las personas para las que trabajas son totalmente manipulables y fáciles de convencer con cualquier "milonga" que les apetezca establecer. Dicho esto, que gane el Barça y, sobre todo, la libertad de expresión.


"La modestia prohíbe a veces lo que no prohíbe la ley" (Séneca)

viernes, 22 de abril de 2016

EL SILENCIO ES EL ÚNICO AMIGO QUE JAMÁS TE TRAICIONA

Llevaba unos días sin escribir. No es que me bajara del carro. Ni tampoco es que me haya subido ahora por el hecho de haber ganado 0 a 8 al Deportivo de la Coruña. Simplemente es que mi espacio es personal y lo hago como afición. Es más, ayer por motivos laborales, no pude ni ver el partido. Ese es el motivo por el cuál no he escrito estos días. Actualmente, estoy escribiendo desde Sofía, Bulgaria. Gajes del oficio…

Pero tengo que admitirlo, el hecho de dilapidar el colchón de puntos sobre los equipos de la capital, y la posterior eliminación en Liga de Campeones a manos del Atlético, me dejó “tocado” anímicamente. La temporada prometía ser perfecta. Pero, aun así, puede ser enormemente genial si se consigue levantar la Liga y la Copa del Rey. Tremenda diría yo.

Pero esto no ha sido lo que más me ha dolido. En la vida de un deportista, por lo general, existen más derrotas que victorias. Es ley de vida. Y es muy importante mantener la calma. Controlarse, y medir bien las palabras que nos pueden dejar en evidencia, o retratados como marca la nueva moda, en un futuro no muy lejano. Durante ésta semana, me he dedicado a leer, escuchar y oír auténticas barbaridades entorno al equipo. Algunas, de juzgado de guardia. Y no todo vale, como dije al aterrizar aquí, para ganar más followers, lectores, o vender más periódicos.

Que el Barça no conozca la derrota en 39 partidos, que gane 0 a 4 al Real Madrid, ganar 5 títulos en 2015, y jugar como lo ha hecho, es un espectáculo. Y alzar la voz, o el teclado del ordenador, para hablar de los problemas, inexistentes, en el vestuario, para denunciar la vida extradeportiva de un deportista, para relucir las iras pasadas contra un entrenador, o inventarse disputas internas que no se cree nadie, también lo es. Pero en éste caso, estamos ante un espectáculo bochornoso y vergonzoso.

Vergüenza ajena es la que he pasado en éstas dos semanas. Nunca acabaré de entender como ciertos sectores afines del barcelonismo aprovechan cada mínima situación negativa para, como se dice popularmente, tirar piedras sobre el propio tejado. Es cierto que quedar fuera de la Champions es una decepción. Es cierto que perder ante el Madrid también lo es. Y más perder una ventaja de 12 puntos en dos semanas. Pero es aún más decepcionante la falta apoyo incondicional de dichos sectores.

Es cierto que el Barça está llegando a final de temporada justo de fuerzas. Que se ha rotado poco, y que se ha notado la poca profundidad de la plantilla. Algo normal si tenemos en cuenta que el conjunto blaugrana lleva a sus espaldas, a día de hoy, 14 partidos más que el Real Madrid, y 10 más que el Atlético de Madrid. Parece una tontería, pero esto supone casi 2 meses más de competición. Físicamente es como si el Barça estuviera en junio y los demás en abril.

Quedan 4 partidos, más la final de la Copa del Rey. Podemos acabar la temporada con un doblete histórico, y 4 títulos oficiales. Algo tremendo. Y lo que debemos hacer TODOS es empujar, animar, exhalar, etc., al equipo de manera POSITIVA. Ya no vale eso de bajarse del carro, o subirse de nuevo según convenga. Yo CREO en éste Barça. Y más, cuando, pese a la derrota contra el Valencia, me demuestra ACTITUD.

Cierto es que no he tenido tiempo de escribir y que muchos pueden pensar que ha sido producto de las derrotas. No ha sido así por lo que ya he mencionado antes. Pero igualmente, mostrando mi apoyo al equipo hasta el final, como manifesté en el artículo anterior, no hacía falta decir nada más. De lo contrario, callar es, a veces, lo mejor. Tal y como reza el proverbio hindú, “cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio”. Y a algunos deberían aplicarse el cuento para no traicionarse a si mismos. Como diría Confucio, "el silencio es el único amigo que jamás te traiciona".



Hay personas silenciosas que son mucho más interesantes que los mejores oradores. (Benjamin Disraeli)

domingo, 10 de abril de 2016

QUITARSE EL CINTURÓN

1 punto de 9 posibles. Ciertamente es un bagaje muy pobre, y ha provocado que se enciendan las alarmas en Can Barça. En menos de un mes, el equipo azulgrana ha pasado de tener 9 y 10 puntos de ventaja, sobre Atlético de Madrid y Real Madrid respectivamente, a 3 y 4 a falta de 6 jornadas para la finalización del campeonato de Liga. Todo ello, con una evidente pérdida de nivel futbolístico, cierto, pero ahora no es el momento de bajar del tren. Todo lo contrario.

Eso si, no pasa nada si, como mencioné en mi anterior artículo, debatimos que este equipo ya no hace circular el balón como antes, no materializa las ocasiones como antes, y que si las primeras partes son flojas a nivel físico. Sería un error no hacer ningún comentario al respecto, un claro ejemplo de meternos la venda en los ojos. Ahora bien, debemos ser justos y meter también los aspectos positivos en la balanza antes de quemar la nave.

Es decir, no compartiré los aires catastrofistas de algunos que parecen ser del Barça sólo cuando se gana y todo va sobre ruedas. Aquellos que sólo tiran flores cuando se gana por 0 a 4 en el Madrid, cuando se tienen 9 y 10 puntos de ventaja, cuando se ganan Tripletes, Balones de Oro, cuando el Real Madrid hace el ridículo, o bien cuando se lleva una racha de 39 partidos sin conocer la derrota. Así es muy fácil ser del Barça.

Y esto es fútbol. La temporada es muy larga y nunca nada es hecho hasta que no se acaba o ya no opciones matemáticas. Lo normal es que la cosa esté disputada hasta el final en una Liga donde hay muy buenos equipos, más de lo que pensamos. 9 y 11 puntos a media temporada es una barbaridad. Lo normal es que todo esté a decidir el partido del Calderón en una competición como la Liga de Campeones. Y lo normal es sufrir bajadas de rendimiento a nivel físico en una temporada que, si todo va perfecto, puede acabar con cerca de 70 partidos sólo a nivel de clubes.

Ya pasó en Enero. El equipo, a pesar de que no perdió ningún partido, tuvo una racha de primeras partes muy irregulares, tal y como está ocurriendo ahora. Y también como está pasando ahora, la mejora en las segundas partes también era evidente, aunque muchas veces no del todo convincente. Pero también, como mencioné en mi anterior artículo, el problema es cuando un equipo termina los partidos mal a nivel físico, no cuando los comienza de manera floja y es capaz de tener una segunda parte más fuerte y terminar a nivel óptimo. Aunque ayer contra la Real Sociedad no fue suficiente.

El ejemplo a seguir es la ida de Liga de Campeones contra el Atlético. El Barça firmó una floja primera parte, pero la segunda fue de un alto nivel. Muchos dirán que fue gracias a la expulsión de Fernando Torres. Es posible. Pero debemos tener presente un aspecto muy importante, cuando un equipo se cierra detrás desde el minuto 1, y cede el protagonismo del balón al rival, la diferencia de jugar con 10 o 11 es casi inexistente. Es más fácil destruir que construir.

Quedan dos meses de temporada. Estamos a 3 y 4 puntos de ventaja sobre el segundo y el tercero, más el goal average en ambos casos, enfrentamos la vuelta de los cuartos de final de la Champions, contra un rival muy duro, y tenemos en el horizonte la final Copa del Rey contra el Sevilla. Hasta llegar a este punto, el Barça ha tenido un calendario de infierno donde ha mostrado un alto nivel de juego y otra concentración de partidos. Ha habido subidas y bajadas. Y ahora estamos sufriendo un zoco después de una racha espectacular de 39 partidos seguidos sin perder. Toca remar todos juntos.

A todos aquellos que ahora quieren, una vez más, vender Messi, echamos a toda la plantilla, Luis Enrique, e incluso, piden la dimisión del Presidente, les pediría que se quedaran en casa o que vayan al cine. Tengo 31 años y, por suerte, no he vivido las travesías del desierto de años anteriores. Pero soy consciente de que es una mala costumbre ganarlo todo y estar siempre arriba. No se puede ganar siempre.

El próximo partido de Liga de Campeones puede ser un punto de no retorno en la temporada, la hoja ruta. Por este motivo, con plena confianza y optimismo, y sobre todo agradecimiento, hacia este grupo de personas que nos lo ha dado TODO, seré uno más que, como en la famosa película "Los hermanos Marx en el Oeste", pondrá más leña al fuego a la máquina azulgrana. Ahora toca quitarse el cinturón. Pero no para relajarse, sino para animar y apoyar al equipo. Los pesimistas, catastrofistas y oportunistas pueden marchar. Yo me subiré al carro de los que piensan que "todos unidos hacemos fuerza" y que "si todos animamos, ganaremos!".


"Memoria selectiva para recordar lo bueno, prudencia lógica para no arruinar el presente, y optimismo desafiante para encarar el futuro". (Isabel Allende)

viernes, 8 de abril de 2016

EL PALOMO, EL OSO, EL LOBO, Y EL CORDERO

No voy a hablar de animales. No se dejen engañar por el titular, hablaré de fútbol. Decepción. Tristeza. Resignación. Lamentación. Podemos mencionar el adjetivo que sea. Pero en ningún caso sentía rabia o indignación hacia los jugadores del Barça mientras bajaba las escaleras internas del Camp Nou, envejecidas por la humedad y las defecaciones de las palomas, tras perder por 1 a 2 contra el Real Madrid. Dolía, evidentemente, pero inmediatamente tuve la sensación de que no era episodio preocupante, tal y como mencioné en mi anterior artículo.

Personalmente, es mi opinión, el llamado "virus FIFA" se hizo notar, especialmente a los sudamericanos en el que jugar partidos clasificatorios para la Copa Mundial Rusia 2018. Esto lo aprovechó el Real Madrid metiendo una marcha más a los últimos 20 minutos. Ahora bien, a pesar de la victoria del conjunto blanco, había la sensación de que la eficacia del Barça era cuestión de más horas de descanso.

Pero los primeros 45 minutos contra el Atlético de Madrid, donde el equipo colchonero se adelantó por medio de un sobreexcitado Fernando Torres, que acabó expulsado antes del descanso, comenzaron a despertar los fantasmas de posibles crisis, problemas físicos, etc. El conjunto azulgrana volvió a demostrar poca movilidad con y sin balón, lenta circulación de la misma, y ​​una actitud especulativa en el juego. La cosa no pintaba bien, y parecía que la Champions se acabaría antes de lo que pensábamos.

No sabemos qué pasó en el vestuario durante el descanso. No sabemos cuáles fueron las palabras de Luis Enrique a sus jugadores. Pero sea como sea, el balón recuperó las circulaciones rápidas y se terminó con la especulación. Se fue directo al tajo, y a pesar de las numerosas pérdidas de tiempo, un total de 30 minutos, y el juego duro, el Barça consiguió ganar el partido por 2 a 1 con dos goles de Luis Suárez. Nada está decidido, la vuelta en el Vicente Calderón no será apta para personas con problemas en el corazón, pero esto es la Champions, estamos en cuartos de final, y el rival es el segundo clasificado en la Liga BBVA. Todo el mundo era consciente de que era un oponente muy duro y que no se debía cantar victoria antes de tiempo.

Y al día siguiente llegó la sorpresa. Un "accidente" que demostró que, como dice el dicho popular, "nunca hay que vender la piel del oso antes de cazarlo". Nadie se esperaba la derrota del Madrid por 2 a 0 en Wolfsburg. Era el rival deseado, octavo en la Bundesliga y 30 puntos del líder (Bayern), y después de la inyección moral de la victoria en el Camp Nou se presentaba una noche para sentenciar la eliminatoria por goleada.

Pero no fue así. El Madrid ya pensaba en el rival de semifinales y volvió su actitud "pasota", marcando con la mirada, y sin ideas. Un partido que dejó en evidencia lo que mencionaba anteriormente, que "un palomo no hace verano". El equipo blanco parece el Barça de antes de la llegada de Cruyff, ganando el máximo rival parece estar hecha la temporada.

Y además, en línea con lo que comenté en un artículo anterior, en vez de hacer autocrítica, se desvía la atención con que los culpables de lo sucedido en esta jornada de Liga de Campeones, son los árbitros. Sinceramente, no sé a quién quieren engañar desde Madrid haciendo creer que el Atlético de Madrid sufrió un nefasto arbitraje. Más leña y juego subterráneo es imposible. En Europa, el juego duro y la falta de fair play se castiga. Y en cuanto a la Castellana, es cierto que el árbitro se tragó un penalti sobre Gareth Bale, pero aún así, quien haya visto el partido estará de acuerdo en que es un argumento demasiado pobre.

Aún queda la vuelta, el Barça tendrá que luchar duro para pasar a las semifinales. El Calderón será un infierno. Y sobre el papel, ya pesar de la derrota en la ida, no creo que el Madrid protagonice un ridículo mayúsculo quedando eliminado el Bernabéu contra el Wolfsburgo. Como decía el desaparecido Juanito, "90 minutos en el Bernabéu son muy largos".

Ahora bien, esto es fútbol y la famosa conjura del ex futbolista del Madrid no se cumple en Europa desde aquella remontada contra El Inter de Milán en 1985. El Madrid tendrá que esperar que el famoso "palomo" vuelva a volar cerca del Bernabéu, cambiar mucho su cara para dar la vuelta a la eliminatoria, y hacer olvidar el "petardazo" de ayer. Si no, darán la razón a aquellos que defienden que es más importante la condición del equipo que no la suerte de las "pelotas calientes y rugosas". Y lo más importante, hay que jugar antes de cantar victoria para evitar ser devorados por un lobo, curiosamente animal mascota del Wolfsburg, con piel de cordero.


"El exceso de llanto hace reír, el exceso de risa hace llorar." (William Blake)

domingo, 3 de abril de 2016

LECTURA FÁCIL

Antes que nada, toca felicitar a los madridistas por la victoria de ayer. Sobre todo a los familiares y amigos cercanos y todos aquellos que, a pesar de sufrir de lo lindo en los últimos años, lo han hecho con el máximo respeto y reconociendo los méritos rivales. Respetar es importante para ser respetado.
Hay que saber aceptar la derrota y no perder el tiempo buscando excusas. Podemos discutir, siempre de manera sana, si Ramos debía ser expulsado o no, en mi opinión más de una vez, pero hay que ser justos y reconocer que el Madrid ganó de manera totalmente merecida gracias a una mejor gestión de los últimos 20 minutos.

El partido de ayer tiene un análisis muy sencillo. Incluso, en mi humilde opinión, merece muy poco, o nada, debate futbolístico. El Real Madrid sumó los tres puntos en un partido con una nefasta primera parte para el espectador que buscaba entretenimiento y espectáculo. Unos primeros 45 minutos lentos, estáticos, sin intensidad y muy especulativo por ambas partes. El Barça hizo su juego de posesión, como he dicho antes, de manera lenta y sin movilidad, y el Madrid se dedicó a esperar atrás y aprovechar las pérdidas de balón para salir rápido al contraataque. El 0-0 con el que se llegó al descanso era más que justo en un partido que estaba suponiendo un pequeño suplicio para los espectadores.

La segunda parte fue un poco más de lo mismo hasta que el Barça puso una marcha más y sitió con mayor insistencia la portería de Keylor Navas y, en un córner, Piqué marcó con un gran cabezazo. Pero es aquí donde se acabó el partido de los azulgranas. Nunca sabremos si los kilómetros y minutos acumulados por los compromisos internacionales, o por tener la cabeza inmerso en los cuartos de final de Champions League, o por la gran distancia de puntos que hay en la clasificación. El hecho es que el Madrid vio una oportunidad de, como se dice popularmente, rascar algo y su insistencia dio sus frutos culminando la remontada. Así de simple.

No debemos caer en el error de desesperarnos y rescatar a los fantasmas del pesimismo. Ayer al salir del Estadio, oí voces apocalípticas que anunciaban una eliminación en los cuartos y una remontada en la Liga. Debemos ser conscientes de que venimos de donde venimos y eso se notó mucho en el tridente, más estático y lento de lo habitual. Algo estamos haciendo bien si el rival ha de celebrar las victorias por la mínima contra el Barça como si fuera un título. A pesar de ir terceros.

Ahora bien, si he de ser sincero en algo. Una victoria hubiera supuesto el golpe definitivo a la Liga y un contratiempo moral muy grande para el Real Madrid de cara a la Liga de Campeones. Es una pena que el partido de ayer les pueda servir como refuerzo anímico. Y una cosa es clara, en Anoeta se debe ganar. Si no, esta Liga que ya teníamos ganada en Diciembre se hará muy larga y los nervios pueden surgir. Pero mi confianza en este grupo, es total.


"Si no puedes ganar, asegúrate de no perder." (Johan Cruyff)

domingo, 20 de marzo de 2016

"BOLAS CALIENTES Y RUGOSAS"

Apenas hoy hemos iniciado la Primavera. Las aves migran, muchos animales lo hacen, los árboles empiezan a mostrar su verde, las flores nos deleitan con un espectáculo de colores maravilloso, y como dice el dicho popular, "la Primavera, la sangre altera". Todo coge más temperatura, y como no, vuelve a caldear la polémica anual de los sorteos de UEFA Champions League, donde se habla de "bolas calientes y rugosas".

Sinceramente, es un debate muy interesante. Pero yo tengo un punto de vista diferente, me gusta encontrar el lado positivo a las cosas. Antes, me gustaría dedicar un par de párrafos al partido apenas ha finalizado en Villarreal. El Barça continúa su racha de imbatibilidad, ya son 40 partidos sin conocer la derrota, pero se ha dejado empatar un partido (incluso se podría haber perdido) clave y vital para la consecución del título de Liga. También vale decir, que la vitalidad de la victoria es muy relativa tal y como están las cosas en la clasificación.

No es necesario que hagamos un drama. El partido de hoy era muy difícil. El Villarreal es uno de los equipos que mejor juega en Europa, jugaba en casa, tiene posibilidades de luchar por la tercera plaza (da acceso a la Champions sin necesidad de jugar ronda previa), y el Barça tenía ya en mente (sobre todo con el 0-2 en el marcador) el partido del Camp Nou que tendrá lugar dentro de dos semanas contra el Real Madrid. Basta echar un vistazo a los cambios que ha hecho Luis Enrique para evitar segundas tarjetas amarillas. Especial es el caso de Gerard Piqué.

Pero hoy era muy importante ganar, más aún que contra el Madrid, se podría haber ampliado la distancia contra el Atlético de Madrid después de su derrota en el Molinón, y permitía encarar El Clásico con más tranquilidad con vistas a la ida de los cuartos de final de la Champions contra el equipo colchonero. Sin embargo, no hay que padecemos, esta Liga es prácticamente el saco. El empate en el Campo del Madrigal entraba dentro de las posibles "traviesas". Aunque lo que ha pasado hoy puede servir para aprender que nunca se debe decir trigo hasta que no esté en el saco y bien atado.

El resultado de hoy no es un tema caliente. Hay demasiada distancia como para abrir ningún tipo de debate o iniciar ninguna "campaña del miedo" por parte de los medios de Madrid. Lo que quiero tratar es el conjunto de casualidades que ha llevado al Barça a tener rivales más complicados que el Real Madrid a los sorteos de la Liga de Campeones. No quiero hablar de "tongos", de manipulaciones, de trampas, de favoritismos, ni de bolas que vibran. Ni siquiera, de "bolas calientes y rugosas". Todo es muy sospechoso, sí. Pero sin pruebas ni argumentos estables, no nos podemos permitir realizar tales acusaciones. Todo es muy extraño, cierto. Pero tenemos que mirar al pasado, presente y futuro, y encontrar argumentos que nos demuestran que lo más importante no es el rival. Sino tu propio equipo. El Barça, debe ser nuestro mayor y principal argumento. Y tenemos motivos.

El FC Barcelona se jugará el pase a las semifinales de la máxima competición europea con el Atlético de Madrid. Será una eliminatoria muy difícil. Durísima. Nos enfrentamos, probablemente, con el equipo que mejor defensa de Europa. Ahora bien, como ha quedado patente en numerosos partidos durante la temporada, le cuesta hacer goles. Este Atlético es muy parecido al de la temporada 2013/2014, pero la delantera Torres-Griezmann no es como la que fue en su momento la formada por Falcao-Diego Costa o Diego Costa-Villa. Los aficionados culés no tenemos que sufrir si el equipo está bien, en condiciones de disputar y, sobre todo, con ganas. Este es el aspecto más importante.

Será una eliminatoria donde el gol tendrá una cotización altísima. Probablemente, la más disputada junto con el PSG-Manchester City. Para suerte de los amantes del fútbol, ​​estos partidos no coinciden. Como ocurrió en los octavos con el Arsenal-Barça y el Juventus-Bayern, y donde Rummenigge criticó aspectos organizativos.

Los amados de "La Teoría de la Conspiración" hablan de estadística para argumentar que el Real Madrid ha tenido rivales "más asequibles" que el resto, en especial el FC Barcelona. Como ex futbolista amateur me gustaría hacer un llamamiento al respeto que se merece cualquier rival. Si estos equipos están en cuartos de final de la máxima competición continental es por algo. Cada partido es una historia, puede pasar cualquier cosa, y nunca se debe vender la piel del oso antes de haberlo cazado. No obstante, hay que admitir que es una fecha curiosa que hasta semifinales no han tenido cruces más complicados.

Si observamos los últimos 10 años, la Champions no la ha ganado el equipo que ha tenido más suerte en los sorteos. El ha ganado el que ha sido más fuerte durante la temporada, y el más regular. Quizás la única excepción es el Chelsea de la temporada 2011/2012. Probablemente, el campeón de Europa con más suerte futbolística, en todas las rondas, de toda la historia del fútbol continental. Si se quiere ser campeón hay que ganar a cualquier equipo. Todo depende de las condiciones deportivas y mentales de la plantilla. Si el equipo juega, defiende y ataca bien, cuenta con una buena condición física, motivación y, sobre todo, mentalidad ganadora, no hay ninguna "pelota caliente y rugosa" que se interponga en su camino.

En este periodo del que estamos hablando, y donde supuestamente han beneficiado descaradamente al Real Madrid, el FC Barcelona ha ganado 4 Liga de Campeones, ha caído una vez en octavos (ante el que fue campeón dos temporadas antes, el Liverpool), un vez en cuartos (con el Atlético de Madrid, que terminó siendo finalista y campeón de la Liga BBVA), y el resto logró llegar a semifinales. Además, a excepción del equipo del Manzanares y el Liverpool, el resto de equipos van acabando proclamándose campeones. En mi humilde opinión, es un muy buen historial para un equipo que ha sido tan perjudicado. Más si tenemos en cuenta, que de las otras seis veces el Real Madrid sólo ha conseguido el título en una ocasión, la famosa Décima, y ​​en un gol in extremis de Sergio Ramos. Milan, Manchester, Internazionale, Chelsea y Bayern, han sido los otros "afortunados".

La temporada pasada, donde el Barça ganó la orejona en Berlín, sirve perfectamente de ejemplo de lo que quiero decir. El equipo azulgrana quedó líder de grupo donde estaba el vigente campeón francés (PSG), el vigente campeón holandés (Ajax) y el vigente campeón chipriota (APOEL). Además, en octavos eliminó al vigente campeón de la Premier League (Manchester City), superó de nuevo al PSG en cuartos, y derrotó al campeón de la Bundesliga alemana (Bayern) en semifinales. En la final fue el turno del campeón de la Serie A, la Juventus. Orgullo y satisfacción, como decía aquel, es poco.

En cambio el Real Madrid, aparte de sólo contar con un título en 10 años, ha sufrido eliminaciones matinales, algunas humillantes, y en algunos casos, a pesar de avanzar, ha sufrido de lo lindo a pesar de contar con la supuesta suerte de las "bolas calientes y rugosas ". Para más inri, y a nivel general, desde 2012, todos los equipos que han accedido a jugar la gran final lo hicieron disputando la vuelta de las semifinales en campo contrario. Un argumento más a favor de la importancia del EQUIPO.

Con este artículo no quiero justificar en ningún caso a la UEFA, ni mucho menos. Cada vez más, el marketing es un aspecto muy importante en el mundo del fútbol. Y no quiero decir que no existan las famosas "bolas calientes y rugosas", pero como no lo podemos probar, lo único que podemos hacer es disfrutar de nuestro equipo, analizar lo que ha sucedido en los últimos 10 años, y comprobar que los únicos que tienen "bolas calientes y rugosas" son aquellos que sufren la frustración de ver que el Barça, si está bien, no hay adversidad que lo detenga.


"Cuanto más difícil es la victoria, más grande es la felicidad de ganar". (Pelé)

miércoles, 16 de marzo de 2016

EL ALGODÓN NO ENGAÑA

Ser feliz es muy importante en esta vida. Para muchos este sentimiento, o estado de ánimo, es un objetivo. Pero para otros es un trayecto, o una etapa más prolongada, que enmarca la totalidad de la vida de un individuo. Sea como sea, es un término que tiene una definición universal y es buscada por todos.

Este concepto es la clave para entender el éxito y el momento actual del Barça. Es evidente que tenemos, probablemente, la mejor plantilla del mundo y sobre todo, lo que es más importante y lo que no acaban de entender en la capital, la más equilibrada. Que tenemos el mejor jugador de la historia del fútbol mundial, Leo Messi. También es obvio la buena mano de los técnicos, encabezados por Luis Enrique Martínez. Pero como hemos visto en varias ocasiones, esto no es suficiente. Hay algo más.

Si hay algo que es vital para entender todo lo que estamos viviendo, es la felicidad y la buena relación entre todos los integrantes de la plantilla del FC Barcelona. Parece algo estúpida, incluso ha sido duramente criticada, pero sólo tenemos que hacer un vistazo a las redes sociales de los jugadores. Ríen, sonríen, se hacen bromas, se vuelven las bromas, hacen apuestas, comparten momentos con los aficionados a través de las "nuevas" tecnologías.

Y a los entrenamientos, o al menos los pocos minutos que dejan presenciar de cara a los medios, la tónica es la misma. Se trabaja, por supuesto, pero el ambiente es inmejorable. Incluso, nos regalan imágenes como las de ayer, haciendo partícipes a tres niños con autógrafos, fotografías, y los famosos rondos. Sin importar que sea de cara a un partido importantísimo de Liga de Campeones. El Barça es un dulce nube de algodón. SE LO PASAN BIEN.

Todo lo contrario de lo que pasa en Madrid. No se desprende este ambiente. Todo son individualidades. Cada uno se muestra a sí mismo, o bien rodeado de un reducido grupo de confianza. Los llamados clanes. Y a los entrenamientos, más de lo mismo. Todo se seriedad pesar de que los medios de Madrid nos muestran, una vez tras otra, las mismas imágenes intentando vender una falsa felicidad desde la llegada de Zinedine Zidane. El llamado #EfectoZidane o #FeliZidane.

Para muchos será un argumento ridículo. De bajo nivel periodístico. Pero nada más lejos de la realidad. Como decía el maestro, "entrena como se juega y se juega como se entrena", y esto es patente a la realidad de ambos equipos. El Barça se divierte jugando, alcanza un nivel solemne y todos son partícipes. En el Madrid todo el mundo va a la suya y la tristeza que les rodea queda reflejada en el terreno de juego. Y para más inri, no hay ningún líder, o al menos, algo muy importante, nadie que sepa serlo. Como decía Joe Namath, "para convertirse en un líder debes querer que la gente te siga, nadie quiere seguir a alguien que no sabe dónde va". Y en Madrid nadie sabe dónde se va.

Todo lo contrario que en Can Barça. Quieren jugar y sobre todo, quieren pasárselo bien. Dentro y fuera del campo. Ya que si son felices en su vida, lo serán en el césped. Muchos serán los que intentaron censurar su felicidad, repescando incluso todos episodios pasados ​​como la "sangre" de Getafe. Reírse es lo que debería hacer mucha más gente, y sobre todo cuando se intenta engañar con la gente diciendo que hubo que productos especiales para limpiar la pintura roja de los vestuarios del Coliseum Alfonso Pérez.

Los que hemos hecho el "indio" para Carnaval o Todos los Santos, sabemos que es un producto que se puede limpiar con papel fácilmente, no se necesita ni agua, e incluso se puede ingerir sin ningún problema al ser indicado para el uso infantil. Como dice el anuncio, "el algodón no engaña", y el hecho de que el Barça sea un dulce nube de algodón hace que las cosas vayan como vayan.


"Todos queremos ganar. Pero sólo los mediocres no aspiran a la belleza. Es como pretender elegir entre un idiota bueno y un sabio malo ". (Jorge Valdano)