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lunes, 23 de enero de 2017

BARRA LIBRE

Ya hemos terminado una nueva semana futbolística. Con jornada de Copa y Liga. Y si tenemos que sacar alguna conclusión es que todo va por buen camino. A pesar de quedar todavía pendiente el partido de vuelta del próximo jueves en el Camp Nou, y estar todavía a dos puntos, con un partido pendiente del Real Madrid contra el Valencia, en la competición de la regularidad.

No es que vender la piel del oso antes de cazarlo. Si no que me refiero a que en Madrid ya se ven obligados a iniciar una campaña mediática en contra del FC Barcelona por dos motivos muy claros. El primero es el propio Barça, en clara línea ascendente en cuanto a resultados, y después tenemos el estado del mismo Madrid. Con un Cristiano Ronaldo desaparecido y un nivel de juego necesitado de ayudas arbitrales.

En la Copa, el Barça hizo un muy buen partido. No fue un partido extremadamente vistoso ni brillante, pero la mentalidad del equipo fue clara. Había que sacar un resultado positivo como fuera. En cambio en Madrid, el Celta demostró mucho más oficio y se pudo incluso sentenciar la eliminatoria antes de jugar el próximo miércoles en Balaídos. Sea como sea, un 1-2 es un gran resultado, nunca se debe dar al equipo de La Castellana por muerto.

Hoy en Ipúrua, hemos visto a un gran Barça que ha sabido aguantar la presión inicial del Eibar evitando encajar un gol, destacar el mérito de un providencial Ter Stegen, y poner el partido de cara con el primer gol de Denis Suárez . Sólo a lamentar, la lesión de Sergio Busquets. El de Badia puede estar un mes de baja tras recibir una criminal entrada que probablemente habría merecido más castigo. Ni siquiera se pita falta. Parece ser que winter is coming y hace falta leña ...

No me gusta ver la violencia que últimamente se acogen los rivales del Barça para detener el juego azulgrana. Es aquí cuando el Comité de Competición debería entrar de oficio. Al menos así se hace en países serios...

En cambio ayer en Madrid, gracias a Santa Lucía deben dar por haber visto como el segundo gol de Sergio Ramos subió al marcador. A pesar de estar en un escandaloso, clarísimo, fuera de juego, ya van unos cuantos, el equipo blanco sumó 3 puntos tras otra gris actuación y donde una vez más The Best no hizo honor a su título.

Sinceramente, no sé cómo se escandalizan tanto en La Meseta por el actual estado de forma del portugués. Lleva ya más de un año donde se nota que ya no es el mismo, y donde parecen ignorar que en breves días cumplirá 32 años. Una edad muy avanzada para un jugador que depende principalmente de su físico y que el entrenador de turno, en este momento Zidane, deberá replantear su rol en el equipo y su posición en el campo. Un gran rematador que ya no puede permitirse el lujo de hacer tantos esfuerzos en un partido.

Momentos de incertidumbre donde la prensa madrileña hace oídos sordos, así como también en las ayudas arbitrales a favor, pero que no escatiman esfuerzos en denunciar un trato a favor del FC Barcelona. Sinceramente, sería un escándalo que Leo Messi hubiera visto la tarjeta roja en Anoeta y en cambio Illarramendi hayas marchado impune con una entrada criminal sobre el crack argentino.

Y eso es lo que hay que criticar. Hay "barra libre". Desde que hemos empezado el año 2017 hemos sido testigos de una violencia desmedida. Sobre todo en la eliminatoria contra el Athletic Club, el partido en Anoeta, y hoy en Ipúrua. Podemos llegar a entender que el Barça es muy superior a sus rivales y esto puede causar su desesperación. Pero no todo vale. Sobre todo cuando se superan los límites del reglamento y se pone en peligro el físico de las personas. Y lo peor de todo, parece ser que no pasa nada y que si nos quejamos, hablamos demasiado. Hay que cerrar el grifo.

Como mencioné en mi anterior artículo, todo va por buen camino. Hay que tener más paciencia, restar tranquilos y mantener la confianza en este equipo. Yo la tengo intacto. Y no hay mayor aval posible en el que digo que comprobar el nerviosismo de La Caverna.

No hay mayor síntoma de que el hecho de que se cuestione el rol de su máxima figura y que se trate de ocultar. Del mismo modo que se trata de ocultar la agresividad hacia los jugadores del Barça sobre el césped.

"El optimismo es la fe que conduce al éxito. Nada puede hacerse sin esperanza y confianza. "(Helen Keller)

martes, 17 de enero de 2017

EL P**O AMO

Desgraciadamente 2016 ha sido según los entendidos del fútbol, ​​aquellas voces autorizadas que tienen el derecho y la suerte de tener voto a premios como el Ballon d'Or y el nuevo nacido The Best, el año de Cristiano Ronaldo. La consecución de la Liga de Campeones, anotando el penalti decisivo, el EURO y la Super Copa de la UEFA, sin jugar por lesión, y el Mundial de Clubes han sido factor determinante.

Una decisión llena de polémica. No se puede obviar la pobre actuación personal de Ronaldo durante la toda temporada. No sólo ha firmado un año paupérrimo a nivel personal en líneas generales, sino que también pasó totalmente desapercibido en citas importantes como la Final de la Liga de Campeones (desafortunado durante los 120 minutos pese a destacar la ejecución de penalti decisivo), y lesionado en la final de la Euro ya la UEFA Super Cup.

Argumentos que ya han sido tratados nos numerosos debates y no me quiero hacer pesado con el tema. Es algo que todo el mundo ya sabe, una decisión que ha causado mucha controversia. Personalmente, encuentro contradictorio que premios al rendimiento individual se vean condicionados por los méritos y logros colectivos. Si no hubiera más candidatos lo podría llegar a entender. Pero con más jugadores que han destacado, sobre todo Messi haciendo lo que hace semana tras semana y en un año donde ha conseguido el Doblete y la final de la Copa América siendo tan decisivo en toda la competición, cuesta de digerir.

Después de una semana en Nueva York por motivos laborales, éste era uno de los temas de lo que quería hacer mención. La clasificación del Barça en cuartos de final de la Copa del Rey, destacando el papel del propio Messi, y su renovación son también en mi agenda. Espero que el cabreo experimentado dentro del vestuario azulgrana tras el nefasto arbitraje en San Mamés y Villarreal haya servido, eso espero, como punto de inflexión para lograr una dinámica más regular de lo que hemos vivido hasta ahora.

Me mantengo en la idea de que hay un barcelonismo paciente y unido. El Barça ha demostrado un gran poder de reacción y ha callado las bocas de los críticos que antes de llegar al ecuador de la temporada ya ven venir una temporada totalmente desastrosa para los intereses azulgranas. Primero de todo hay que admitir la valía y la calidad del Athletic Club como rival. Y en segundo lugar, hay que denunciar que la actuación arbitral ha podido costar muy caro a los intereses culés. Sobre todo en San Mamés ...

Esta eliminatoria, y el partido de Liga contra la UD Las Palmas, ha demostrado también el gran momento de forma en el que se encuentra Leo Messi. Digan lo que digan, el argentino es el mejor futbolista de la historia y la acción más propia del sentido común, refiriéndome a las palabras de Grau (Director General del FC Barcelona), es renovar sin lugar a dudas a Leo Messi como antes. Es un debate que no existe por ninguna parte. A menos que de sentido común no se tenga.

Eso si, como periodista y publicista y relaciones públicas que soy (disciplinas del mundo de la comunicación), denuncio una falta de orden y de sentido común en la estrategia comunicativa del FC Barcelona. Es evidente que es una tarea muy complicada de desarrollar, y más en un club tan grande como el Barça, pero hay que admitir que no hay unidad en el mensaje que hay que transmitir al socio a través de los medios de comunicación. En momentos complicados, hay unidad absoluta. Y más cuando hablamos de Messi.

Cristiano Ronaldo es un jugador de época. Una leyenda. Pero es un crimen compararlo con Leo Messi. Si vamos, por ejemplo, en YouTube y buscamos "mejores goles de Ronaldo" encontraremos una selección de lanzamientos de penalti y remates casi a placer. Evidentemente se han de marcar, pero si cambiamos a la búsqueda el nombre del jugador portugués por Messi, hay que detener el vídeo para cargarlo e ir a buscar palomitas para sentarse y disfrutar de goles legendarios. Sin obviar naturalmente, que Messi cuenta con muchos más registros que no remate.

El sentido común que no ha habido a la hora de designar a Messi como el mejor, se pondrá desde Barcelona para cuidar y mimar lo que tenemos en casa. No me imagino un Barça sin Messi. Aunque llegará el triste día que tenga que colgar las botas. El astro argentino es un "todocampista" capaz de jugar casi todo ofreciendo toda una exhibición de pases, construcción de juego, balón parado, y gol. Si Cristiano Ronaldo es, para algunos, The Best, Leo Messi es sin lugar a dudas, el p ** o amo.


"El sentido común no es nada común." (Voltaire)

viernes, 26 de agosto de 2016

CUANDO LOS ÁRBOLES NO DEJAN VER EL BOSQUE

No descubriré ahora a Cristiano Ronaldo. Tampoco me dejaré llevar por mis colores a la vez de criticarlo. Con toda la sinceridad del mundo, creo que no hay ninguna duda en afirmar que el jugador de Madeira es uno de los mejores futbolistas de la historia de este deporte. Cualquier entrenador querría tener en su plantilla.

Los títulos y méritos, tanto a nivel colectivo como individual, lo avalan. Ya sea con el Manchester United o con el Real Madrid, 3 Ligas de Campeones, 4 Ligas, 2 Copas del Rey, 2 UEFA Super Cup, 2 Mundiales de Clubes, y 3 Supercopas nacionales dan fe a nivel de clubes. Además de añadir la pasada Euro con Portugal y 3 FIFA Ballon d'Or y 4 Botas de Oro a nivel personal.

Es evidente pues, que si este jugador no hubiera compartido generación futbolística con Messi, estaríamos ante el mejor futbolista, sin lugar a dudas, de los últimos 10 años. Pero esta ha sido la gran mala suerte del jugador portugués, que competir con el que, indiscutiblemente, no sólo es el mejor jugador de la última década, sino también el mejor futbolista de todos los tiempos. Tengo 31 años, los mismos que Cristiano Ronaldo, y lo que hace Messi no lo había visto nunca en ningún otro jugador. Simplemente, no hay palabras para describir el 10 argentino.

Hay que ser sinceros y justos, y nunca me ha acabado de gustar el hecho de decir que Cristiano Ronaldo es un jugador más por el hecho de que ha compartido generación futbolística con Messi. Incluso llegar al punto de llegar a ser despectivo. Nos debemos sentir totalmente privilegiados por el hecho de poder disfrutar de estos dos grandes monstruos del fútbol. Y en el caso de los culés, como servidor, aún más afortunados de que el mejor de la historia haya vestido la camiseta azulgrana durante toda su gran carrera deportiva. Gracias, y por muchos años.

La pasada temporada fue triunfante por ambos jugadores. Messi logró repetir un meritorio Doblete, viniendo del segundo Triplete de la historia del Barça, añadiendo el Mundial de Clubes y la Super Copa de la UEFA. Una gran temporada colectiva sumada a un sublime nivel personal.

En cambio, Cristiano Ronaldo disfrutó de una irregular actuación personal, reconocido incluso por él mismo, y el Madrid salvó los muebles consiguiendo la Undécima "in extremis" y sin mostrar una clara superioridad ante sus oponentes. Un calco, del que pasó un mes después al Euro donde Portugal consiguió su primer título con un nivel de juego bastante pobre.

Pero algo no funciona en los estamentos futbolísticos. Cualquier persona entendida de este deporte, o al menos familiarizada, y que haya visto los partidos tanto del Madrid como de la selección portuguesa, estará de acuerdo en que a pesar de los títulos conseguidos no hay argumentos suficientes para haber galardonado a Cristiano Ronaldo como mejor jugador en Europa de la pasada temporada.

Sinceramente, parece una decisión propia de personas que simplemente han visto las fotos de Cristiano Ronaldo levantando los títulos y los resúmenes de las mejores jugadas y goles hechos por el crack portugués. Al más puro estilo Joan Gaspart y Josep Lluís Nuñez fichando jugadores que no conocía nadie con vídeos VHS de 5 minutos. Alguno salió bien, como Giovanni, pero otros supusieron una auténtica ruina económica para el club.

Evidentemente, no debemos perder el respeto para ningún rival, pero mal vamos si consideramos decisivo para otorgar este premio a un jugador que a pesar de haber marcado 35 goles en Liga, 8 los hizo contra el Espanyol, un rival que estuvo luchando casi hasta el final para no perder la categoría, 6 de penalti, cierto es que hay que meterlos, y protagonizó pobres actuaciones, desapareciendo en los partidos importantes, y dejando muestras de impotencia en forma de agresiones injustificadas, y sin opción de disputar la pelota, evidenciando su bajo nivel.

Lo mismo en la Liga de Campeones, pese a ser el máximo anotador de la competición, el dato queda minimizado si nos damos cuenta de que 11 de los 16 goles son el Shakhtar y el Malmö, para acabar teniendo una discretísima actuación con un recital de pérdidas de balón y falta de desequilibrio total en la Final de Milán. Eso sí, parece ser que la imagen del portugués levantando la Champions, lo que evidentemente apareció en todos los noticiarios, fue suficiente aval.

Con la selección se coronó con un equipo que ofreció una muy pobre imagen durante el campeonato, y donde hay que recordar que pasó a octavos como tercera de grupo. Lo que en un formato de competición normal hubiera supuesto quedar eliminado. Cristiano, desaparecido en la mayoría de partidos, sólo a destacar los 2 goles contra Hungría y Polonia (3 en total), ganó una final en la prórroga donde no jugó por lesión. Es decir, no podemos encontrar en esta competición ningún aliciente añadido que le haga estar por encima de Griezzman o Gareth Bale. Jugadores que ofrecieron un nivel PERSONAL mucho más notorio.

No quiero desprestigiar en ningún momento el hecho los títulos colectivos que ha conseguido este año este gran futbolista. Pero con la mano en el corazón, creo que algo no funciona dentro de los estamentos, o bien no entiendo los criterios a seguir para premiar los méritos. No acabo de entender cómo es posible que un jugador que ha sido Pichichi y Bota de Oro, Luis Suárez, u otro que ha hecho recital tras recital, como Leo Messi, no se encuentran ni siquiera en el podio.

Puedo ver que se quiera destacar a un jugador que ha ganado títulos tan importantes como la Champions o el Euro, pero en este caso, el premio se designa a nivel INDIVIDUAL, y bajo mi opinión, Cristiano ni siquiera debería ser entre los tres primeros.

Hemos entrado en la era donde el contenido selectivo de los medios está jugando un papel importante a la hora de entregar este tipo de premios. Tanto de personas que han visto simplemente lo que los algunos han querido que los demás vean, o bien de personas con poco, o nada, juicio objetivo. Si no es así, no se acaba de entender que este jugador haya sido agraciado como el mejor en Europa la pasada temporada.


Y lo que me da más miedo, que este criterio vuelva el próximo enero y tenga suficiente relevancia para dar el Balón de Oro a Cristiano. Esperamos que la FIFA, con todos los respetos, humor e ironía posibles, no vuelvan a hacer otro Cannavaro y tengan claro que se trata de un premio INDIVIDUAL.



"Cuando los árboles no nos dejan ver el bosque" (Proverbio popular)

domingo, 3 de abril de 2016

LECTURA FÁCIL

Antes que nada, toca felicitar a los madridistas por la victoria de ayer. Sobre todo a los familiares y amigos cercanos y todos aquellos que, a pesar de sufrir de lo lindo en los últimos años, lo han hecho con el máximo respeto y reconociendo los méritos rivales. Respetar es importante para ser respetado.
Hay que saber aceptar la derrota y no perder el tiempo buscando excusas. Podemos discutir, siempre de manera sana, si Ramos debía ser expulsado o no, en mi opinión más de una vez, pero hay que ser justos y reconocer que el Madrid ganó de manera totalmente merecida gracias a una mejor gestión de los últimos 20 minutos.

El partido de ayer tiene un análisis muy sencillo. Incluso, en mi humilde opinión, merece muy poco, o nada, debate futbolístico. El Real Madrid sumó los tres puntos en un partido con una nefasta primera parte para el espectador que buscaba entretenimiento y espectáculo. Unos primeros 45 minutos lentos, estáticos, sin intensidad y muy especulativo por ambas partes. El Barça hizo su juego de posesión, como he dicho antes, de manera lenta y sin movilidad, y el Madrid se dedicó a esperar atrás y aprovechar las pérdidas de balón para salir rápido al contraataque. El 0-0 con el que se llegó al descanso era más que justo en un partido que estaba suponiendo un pequeño suplicio para los espectadores.

La segunda parte fue un poco más de lo mismo hasta que el Barça puso una marcha más y sitió con mayor insistencia la portería de Keylor Navas y, en un córner, Piqué marcó con un gran cabezazo. Pero es aquí donde se acabó el partido de los azulgranas. Nunca sabremos si los kilómetros y minutos acumulados por los compromisos internacionales, o por tener la cabeza inmerso en los cuartos de final de Champions League, o por la gran distancia de puntos que hay en la clasificación. El hecho es que el Madrid vio una oportunidad de, como se dice popularmente, rascar algo y su insistencia dio sus frutos culminando la remontada. Así de simple.

No debemos caer en el error de desesperarnos y rescatar a los fantasmas del pesimismo. Ayer al salir del Estadio, oí voces apocalípticas que anunciaban una eliminación en los cuartos y una remontada en la Liga. Debemos ser conscientes de que venimos de donde venimos y eso se notó mucho en el tridente, más estático y lento de lo habitual. Algo estamos haciendo bien si el rival ha de celebrar las victorias por la mínima contra el Barça como si fuera un título. A pesar de ir terceros.

Ahora bien, si he de ser sincero en algo. Una victoria hubiera supuesto el golpe definitivo a la Liga y un contratiempo moral muy grande para el Real Madrid de cara a la Liga de Campeones. Es una pena que el partido de ayer les pueda servir como refuerzo anímico. Y una cosa es clara, en Anoeta se debe ganar. Si no, esta Liga que ya teníamos ganada en Diciembre se hará muy larga y los nervios pueden surgir. Pero mi confianza en este grupo, es total.


"Si no puedes ganar, asegúrate de no perder." (Johan Cruyff)

domingo, 28 de febrero de 2016

QUIEN JUEGA CON HUMO SE ACABA QUEMANDO

No me he equivocado. Sé de sobras que la frase reza en realidad "quien juega con fuego se acaba quemando". Simplemente he querido hacer un juego de palabras con la realidad actual del Real Madrid. Como mencioné el pasado 20 de febrero en mi artículo "La abuela fuma", el club blanco lleva dos años, en primer lugar, con una falta de autocrítica total y, en segundo lugar, desviando la atención de los problemas internos con otros de terceros y vendiendo humo sobre la situación propia.

Pero es peor de lo que pensaba. Casi podría decir que estaba equivocado. El humo que se veía salir del Bernabéu, a través de la caverna mediática, no sólo era fruto de la campaña propagandística creada con el objetivo de tapar las vergüenzas del Madrid y de su Presidente, provenía también de un incendio institucional y deportivo totalmente real. Y es un incendio muy grande, con varios frentes, y con el viento soplando en diferentes direcciones.

Como mencioné en mi Facebook personal, el pasado 4 de enero, "el nombramiento de Zinedine Zidane como nuevo entrenador del Real Madrid, después del baño en el clásico, estaba cantado. No había sintonía entre los jugadores y Rafa Benítez, era evidente, y por tanto la decisión era buena. Ahora bien, es un arma de doble filo. Si funciona, y se ganan títulos, todo perfecto. Pero si la dinámica no mejora, el presidente habrá salido de la trinchera, quedado al descubierto, y en medio del fuego cruzado.

Es decir, aunque las cosas vayan mal con Zidane, no me imagino al público del Bernabéu silbando y pidiendo la cabeza del entrenador. Zidane ha sido, y es, un ídolo, un emblema, un símbolo del madridismo. Es intocable. Los palos y las críticas irán a parar directamente a Florentino Pérez. Podemos confirmar pues, que el mandatario blanco ha jugado su última carta".

La derrota de ayer contra el Atlético de Madrid (0-1), desveló las carencias de la plantilla y las confrontaciones entre jugadores, afición, directiva y prensa. Desde las esferas institucionales, con el apoyo de los medios, se han pasado toda la temporada vendiendo humo para tapar esta inexistencia de "felicidad". La tercera derrota en un derbi de liga en casa de manera consecutiva, evidenció carencias, no sólo en el aspecto físico y motivacional de la plantilla, sino también en su gestión y planificación. El equipo del "Cholo" Simeone no sólo descubrió la falta de equilibrio en el medio del campo y combinación entre líneas del equipo blanco. Fue una derrota que disipó el humo, y permitió ver el fuego alimentado por el agotado modelo de club, principalmente empresarial, de Florentino Pérez.

El mandatario madridista ha quedado sin escudo. Todo el mundo ya sabe que él es el máximo responsable de la actual situación. Probablemente por los mismos motivos que le llevaron a dimitir, ayer precisamente hacía 10 años, en 2006 después de perder un partido en Mallorca y donde admitió que "maleducar a los jugadores". O también, junto con el anterior motivo, porque haya entrado en la misma dinámica de autocomplacencia que entró el Barcelona, ​​en 2007, después de no ganar ningún título. En aquella ocasión, y como está pasando ahora, el Barça no supo hacer autocrítica y se dedicó, junto con algunos medios, a vender la historia de que todo estaba bajo control. Y todos sabemos lo que pasó.

La afición blanca, y el resto de aficionados del fútbol, ​​ya ven el fuego. Inútiles son ya los intensivos de la prensa madridista, hilvanados por el poder mediático blanco, de crear campañas como las de #EfectoZidane, #FeliZidane, #CristinanoBalonDeOro, #APorLaChampions, etc. El socio madridista, como ya hizo el pasado noviembre contra el Barcelona, ​​ya está harto y pidió responsabilidades al presidente Florentino Pérez.

No importa que el entrenador sea Rafa Benítez, Ancelotti o Zinedine Zidane, no hay sintonía entre los jugadores, cierta falta de compromiso, destacando las individualidades sobre el colectivo. Las palabras de Cristiano Ronaldo a la finalización del partido, por mucho que el mismo jugador intente rectificar, son una prueba. Además de una falta de compañerismo, y de respeto hacia el resto de jugadores.

Sinceramente, haciendo un vistazo a la pobre temporada de Cristiano Ronaldo, creo que debería ser el primero en hacer autocrítica. No hace goles contra rivales importantes, ni en partidos trascendentes, no desborda en el uno contra uno, y si no fuera por los goles contra el Espanyol y otros equipos pequeños, tendría 10 goles como mucho. No es para sacar pecho. Y el hecho de que el jugador emblema, franquicia, del club blanco haga estas declaraciones, es un incendio (Declaraciones).

Rafa Benítez ya lo dijo hace dos semanas. "La afición se puso nerviosa, los jugadores, la directiva, la prensa, etc., y pasó lo que pasó". Pero la solución ya no pasa por vender más humo o destituir Zidane. Pasa por admitir los errores y hacer un cambio de rumbo para evitar hundir un barco que, además de tener múltiples vías de agua, está en llamas. Es su barco, no el del Barça tal y como han intentado vender durante este tiempo. Aquí todo va viento en popa, directos a buen puerto, y a tiro de igualar el récord de 34 partidos de imbatibilidad del Madrid de la temporada 1988/1989.

Y lo que es peor para los intereses madridistas, Florentino es el capitán que se hundirá con su nave. Los que piden su dimisión deben saber que los últimos cambios estatutarios requieren un mínimo de 20 años de antigüedad y un aval PROPIO, no vale mediante un banco, por valor del 15% del presupuesto. Unos 100 millones de euros. No hay muchos personas en España que puedan aspirar a ser candidato a la presidencia del club. Estamos hablando, casi, del nacimiento del Real Madrid S.A.D.

Durante los últimos dos años, el poder madridista, directiva y prensa asociada, han jugado demasiado con el humo y se han acabado haciendo daño. La afición, ya no se traga el humo, ve el fuego y no quiere quemarse. Pero con los nuevos estatus, las guerras internas, la falta de autocrítica, y una sanción de la FIFA que no permitirá una necesaria reforma de la plantilla (Si la cautelar y una enorme inversión en el próximo verano lo permite), están condenados a hundirse a fuego vivo.

Ya lo dice el dicho, quien juega con fuego se acaba quemando. Pero quien lo hace con humo, además de ahogarse, también. En Madrid, además de quemarse en un gran incendio deportivo e institucional, se han acabado ahogando con sus propias palabras cargadas de prepotencia, soberbia, y falta total de autocrítica. Lo saben. Y lo peor de todo, es que si el capitán abandona la nave, no hay nadie en el horizonte que pueda socorrer a una afición naufraga.


"La gran virtud del hombre sereno es escuchar todo lo que censuran en contra de él para corregir lo que es verdad y no alterarse por la mentira". (Johann Goethe)

lunes, 15 de febrero de 2016

HIRIENDO SENSIBILIDADES

Viviendo en el extranjero compruebas que lo de Spain is different es una especie de estereotipo que no se aleja de la realidad. Por cultura, horario, gastronomía, diversidad lingüística, la pasión futbolística, etc. Somos un país con muchos rasgos atractivos y admirados por el resto de ciudadanos del mundo. Pero tenemos otros que no lo son tanto y provocan vergüenza ajena. Hablando de fútbol, ​​un espectáculo lucrativo, queda patente un problema cultural, y de educación, que raya en ciertos momentos la hipocresía y la ignorancia.

El fútbol es caro. Según un estudio publicado la semana anterior en varios medios (Noticia), y realizado por GoEuro y OneFootball, España se sitúa como el segundo país más caro del mundo, sólo superado por Inglaterra, en el precio de las entradas. 70 euros es lo que cuesta de media ir a ver un partido de fútbol. Es mucho dinero y más si tenemos en cuenta el poder adquisitivo de los españoles y la crisis económica que está sufriendo el país.

Esto hace que, si sumamos los tormentosos horarios determinados por las plataformas de TV propietarias de los derechos de retransmisión, se pueda llegar a entender la imagen de los estadios vacíos en la liga española. Pero este es otro problema, me atrevería a decir que secundario, si tenemos en cuenta los puntos de vista que trataré a continuación. El problema es la actitud detectada en ciertos espectadores que tienen la suerte de vivir en directo un partido, los que lo ven desde casa, y en algunos medios de comunicación que, lejos de su función pedagógica e informativa, no hacen más que añadir más polémica e incitar a la violencia. Lo que para algunos no es más que espectáculo y magia, para otros son provocaciones y humillaciones. Propaganda partidista.

Yo he sido futbolista amateur. Nunca he llegado lejos, pero me apasiona este deporte y tengo la suerte de ser socio abonado el Camp Nou. Diciendo esto, me quedo corto. Lo que estamos viviendo en los últimos 10 años es todo un privilegio. Un espectáculo que, según los expertos, es el mejor visto en toda la historia del fútbol. No es ninguna locura pues afirmar que los seguidores del Barça, en especial los socios abonados, y también los aficionados al fútbol cualesquiera que sean sus colores, son unos auténticos privilegiados de poder disfrutar de lo que está pasando.

El sentido de que una persona no abonada pague 70 euros por una entrada es tan simple como admirar, en vivo y en directo, a futbolistas extraordinarios que sean capaces de exhibir cualidades y prestaciones diferentes fuera de lo común. Quién paga este precio busca cosas como las que hace Messi, Cristiano Ronaldo, Iniesta, Modric, Neymar, Bale, Suárez, Coke, Isco, etc. Detalles preciosos que consigan hacernos levantar de la silla y justifiquen, en parte, los precios abusivos de las entradas.

La gente paga por ver espectáculo, goles, sombreros, driblins, combinaciones, ocasiones, e incluso, defensas nobles y elegantes a la vez de destruir el juego rival. Yo no pagaría en mi vida 70 euros para ver a un jugador incapaz de hacer nada de provecho con los pies más allá de tumbar, y agredir, al contrario para detenerlo. Y mucho menos como muestra de impotencia ante los magos del fútbol. Nunca en la vida, si quiero ver golpes, iré a ver un combate de boxeo o cualquier otra deporte de lucha.

Pero parece ser que en España somos diferentes. Aplaudimos al jugador agresivo, lo celebramos, e incluso, cantamos su nombre con más fuerza si ha conseguido hacer daño a la estrella rival. Y en cambio, silbamos, criticamos y condenamos a los artistas. Simplemente porque llevan una camiseta diferente a la de los nuestros. Si Neymar o Messi inventan, hablamos de provocación, de violencia futbolística y de humillación. Cuando deberíamos sentirnos afortunados de disfrutar de estas estrellas y apreciar los detalles de calidad. Incluso si juegan en el equipo rival. Si el defensor, o el que quiere destruir el juego atacante, provoca verbalmente y con violencia, nos parece normal y justificado.

Neymar, y el resto de cracks, responden a estas actitudes con lo mejor que saben hacer, jugar al fútbol. De manera diferente, original, creativa, mágica. Habrá voces que defienden que estas cosas deben hacerse con el resultado ajustado. A mí no me gustaría del todo. A los aficionados y compañeros, y al entrenador, no les haría ninguna gracia correr riesgos con el partido abierto. Los experimentos se hacen con gaseosa, y las frivolidades también. Con el marcador justo, y con el partido sin sentenciar, hay que apostar por la solución segura. A partir de aquí, que me deleiten, que me maravilla, y que me justifiquen los 70 euros, el abono, y la suscripción a la plataforma de TV.

La prensa no hace más que meter leña al fuego, cuando debería hacer entender este punto de vista. Adoctrinados por quienes los subvencionan, hacen toda una demostración de falta de objetividad y de imparcialidad. Todo vale para atacar y desestabilizar al rival. Nos encantamos con una lambretta hecha por Douglas Costa (@douglascosta), jugador del FC Bayern, y montamos un escándalo nacional cuando lo hace Neymar. Hablamos de provocación cuando Messi y Suárez nos deslumbran de magia y originalidad a la hora de ejecutar un penal, en cambio todos recordamos como obra maestra el caso de Cruyff y Olsen. Acciones de magia que, de repente, hieren sensibilidades.

Pero debemos ser sinceros, ¿qué podemos esperar de un país que ve como obra de arte, lo que es considerado como una tortura animal para el resto del mundo, la tauromaquia? ¿Qué podemos esperar de un país que critica un jugador, Samuel Eto'o, para intentar abandonar un estadio por insultos racistas? ¿Qué podemos esperar de un país que condena Dani Alves para comer un plátano lanzado por el público en muestra de rechazo al racismo? ¿Qué podemos esperar de un país que no sabe disfrutar de la belleza y la plasticidad de nuestros artistas del deporte rey? ¿Qué podemos esperar de un país donde todo cambia dependiendo de la afinidad con el autor de los hechos? ¿Qué podemos esperar de un país donde la falta de creatividad, de educación y cultura nos lleva a crear polémicas absurdas sin importar las consecuencias? ¿Qué podemos esperar de una prensa madridista que tacha Neymar como provocador y evasor de impuestos mientras suspiran con ponerle la camiseta del Madrid?

Parece ser que lo único que podemos esperar es eso, gente dispuesta a pagar 70 euros a cambio de sangre en vez de sudor, esfuerzo y fútbol. Yo pago anualmente cerca de 400 euros para poder disfrutar de la magia mi equipo y de sus integrantes, ahora por motivos laborales lo hago desde la distancia, pero sabré reconocer los méritos del rival. El arte es para disfrutar, para conservarlo, para protegerlo. Y en España parece que el deporte nacional sea proteger el maltrato y la violencia por una parte, y el uso del poder mediático para descalificar y desestabilizar al rival. Se tenga o no tenga razón. Muchos dicen que al principio hacían gracia y ahora ya empiezan a cansar. FALSO. A mí, personalmente, no me ha hecho gracia nunca. He sentido pena y vergüenza ajena, y eso es lo que realmente hiere sensibilidades.



"El arte es lo que resiste. Resiste a la muerte, a la servidumbre, la infamia y la vergüenza ". (Giles Deleuze)

domingo, 7 de febrero de 2016

LA VIDA DE CRISTIANO RONALDO

"La Vie de Adèle" (La vida de Adele) es una película francesa dirigida por Abdellatif Keniche, y basada en la novela de Julie Maroh titulada "Le bleu est une couleur chaude" (El azul es un color caliente). Adèle es una adolescente modélica, buena estudiante, cercana con su familia, guapa, y amiga de sus amigos. Como toda chica de su edad, comienza a experimentar con los chicos hasta que finalmente comienza una relación estable. Todo parece ir "normal" en su vida, hasta que conoce a Emma, ​​una chica lesbiana con el pelo azul, y se despiertan una serie de nuevos sentimientos en la joven Adèle hacia la percepción del amor.

Poco a poco, surge algo más que una simple amistad, se enamoran y comienzan una relación homosexual. Esto desemboca en una serie de situaciones que generan varios debates como la aceptación por parte de los amigos, la familia y la sociedad. El film nos plantea un punto de vista muy interesante, siempre tabú, sobre temas como la orientación sexual, su aceptación, y los derechos de los homosexuales. Por lo tanto, esta película se convierte en una clara crítica a la homofobia y una oda a favor de los homosexuales.

Ayer fue 5 de febrero, y Cristiano Ronaldo, que futbolísticamente no pasa por su mejor momento, hizo 31 años. Un día lleno de curiosidades, ya que además fue el cumpleaños de Neymar Jr. (24), George Haya (51), y Carlos Tévez (32), grandes figuras del fútbol mundial. Pero lo que me llamó la atención no fue la efeméride en sí, sino ciertos comentarios despectivos de carácter homófobo respecto a su orientación sexual.

No es nada grave bromear y sátira hora de hacer comparaciones con Leo Messi, para mí no hay duda a la hora de afirmar que el argentino es el mejor del mundo, recordar el momento "Kevin Roldán", u otros aspectos más inocentes. Yo soy partícipe de estos comentarios. Pero sea como sea tenemos que estar preocupados, y mostrar total rechazo, a ciertas actitudes por parte de la sociedad. Es necesario hacer un inciso en este punto.

Cristiano Ronaldo no sólo fue un gran fichaje futbolístico, era el actual Balón de Oro cuando llegó a Madrid, también lo fue desde el punto de vista mercantil. Imagen de Nike, es protagonista de infinidad de anuncios con marcas no sólo relacionadas con el mundo del fútbol. Cristiano se ha convertido en un icono publicitario canon de la masculinidad y la virilidad, imagen reforzada sobre todo cuando mantenía una relación sentimental con la top model Irina Shaik. Pero esta relación se vio truncada hace poco más de un año y desde entonces han surgido infinidad de rumores sobre su persona.

Yo no voy a entrar a discutir si Cristiano Ronaldo es homosexual, bisexual, o heterosexual. Creo que en el resto de las personas nos interesa, o nos debe interesar, bien poco ciertos aspectos de la vida privada de las personas. Es un debate poco respetuoso, vacío de contenido, y que busca la burla y el desprecio más que la información. Sin embargo, no hace daño a nadie saber datos de valor biográfico o sobre los gustos musicales, literarios, cinematográficos, etc., no sólo para conocer mejor al personaje público, sino también para ampliar nuestro conocimiento sobre estos campos y descubrir nuevas tendencias.

Lo que realmente quiero analizar en este artículo es la detección de una problemática social relacionada con la educación, el respeto, la tolerancia, y el marketing, como trasfondo. Que Cristiano Ronaldo, o cualquier otra persona, pueda ser o no homosexual o bisexual, no es, ni debería ser, ningún conflicto. El problema lo tenemos, como miembros de una sociedad moderna y civilizada, cuando aparece el rechazo hacia este tipo de situaciones, el miedo de las personas afectadas a mostrar libremente su orientación sexual, y la actitud de las marcas comerciales respecto a los cánones y estereotipos conservadores. Muchos dicen que la homosexualidad es una enfermedad. La enfermedad real es la homofobia.

Debemos admitir, a pesar de vivir en el año 2016, que vivimos en una sociedad marcada por valores conservadores, con una clara influencia de la limitación de las libertades de regímenes pasados ​​y los dogmas religiosos. Este panorama hace muy difícil que una persona declare abiertamente su homosexualidad por miedo a las represalias, rechazo, burlas e insultos, no sólo de la población, sino también de su propia familia. A nadie le gusta ser rechazado, y desgraciadamente la homofobia está presente en ciertos sectores de nuestra sociedad. Afortunadamente, poco a poco, las personas vamos aceptando cada vez más las libertades y los derechos de los homosexuales, y establecemos el rechazo a las actitudes homófobas.

El mundo del fútbol no es una excepción, incluso tengo el valor de confirmar que las consecuencias pueden aún más crueles. Si un jugador de fútbol ya recibe insultos y burlas de cualquier tipo, hemos visto casos graves de racismo, con más razón un futbolista tendrá el temor de declarar abiertamente su homosexualidad. Tal y como comentó el actual entrenador del Sevilla, Unai Emery, declarando que "todo tiene un proceso. El mundo gay se está abriendo y aún queda mucho por avanzar. El mundo del fútbol es muy duro de abrir al ser considerado un deporte de hombres. Seguro que hay homosexuales en el mundo del fútbol, ​​pero primero hay que superar muchas barreras. Creo que todavía queda mucho por hacer para abrir el mundo del fútbol."

Este miedo, en mi opinión, no es nada infundado. Claramente tenemos un grave problema educativo en todos los niveles. Si en los campos de fútbol tenemos dificultades para que las aficiones respeten a los árbitros, a los rivales, como he mencionado antes el ejemplo del racismo (por suerte cada vez más es menos frecuente), ¿nos podemos imaginar que puede pasar el día en que un jugador salga del armario?

Si ya sólo cuando un jugador muestra un bajo rendimiento, o bien exagera un golpe, aparecen palabras como "nenaza" o "marica", no quiero ni pensar que puede pasar el día en que un jugador con gran repercusión mediática, como por ejemplo Cristiano Ronaldo, declare públicamente su orientación sexual. El jugador se expone a la humillación pública, y como ser humano puede sufrir psicológicamente afectando su rendimiento. Como he mencionado antes, el miedo es un factor clave, producida por una falta de educación respecto a la sexualidad de las personas.

Inevitablemente, esta situación se contagia al mundo del marketing relacionado con el mundo del fútbol. Un profesional puede llegar a temer las posibles consecuencias contractuales con los clubes o patrocinadores. Algunos de ellos son controlados por élites económicas muy poderosas y de carácter conservador, otros simplemente muestran la falta de educación que he mencionado anteriormente, pero en ambos casos tienen establecido su modelo estándar de masculinidad y virilidad.

Nunca se ha de llegar a los extremos, pero quisiera recordar el ejemplo de Justin Fashanu, futbolista de origen nigeriano que militó en el Nottingham Forest en la década de los 80 y que se convirtió en el primer futbolista que salió de la armario. No lo hizo hasta principios de los 90, pero cuando militaba en el Forest el entonces entrenador, Brian Clough, ya sospechaba por su atracción por los hombres, y lo empezó a marginar futbolísticamente. Sufrió insultos, humillaciones, el rechazo de su propia familia, y acabó suicidándose en 1998 debido al acoso y la depresión. Cabe decir, que fue declarado culpable de la violación a un joven de 17 años. La Policía admitió que nunca encontró pruebas concluyentes. La homofobia de las esferas judiciales del momento fue clave.

Del miedo a la marginación social y del miedo al rechazo profesional podemos encontrar ejemplos diversos. Dentro del mundo de las celebridades hay actores, cantantes, periodistas, líderes de opinión etc., o simplemente personas normales de nuestro entorno más cercano, que por temor a lo que puede pasar, ocultan su orientación sexual. Se reprimen en su mundo (psicológicamente igual o más dañino que el rechazo de terceros), mantienen relaciones heterosexuales (incluso con hijos) ya sea por apariencia o bien bajo condiciones contractuales de imagen, y tienen hijos alquilando los servicios reproductivos a terceros.

Los miedos, hacen que estas personas tengan que vivir en una mentira constante, algo que nunca debería experimentar nunca. Hay personas que ansiosas de vivir su vida en libertad acaban declarando su condición. Por un lado tenemos el caso de Ricky Martin, un ejemplo de masculinidad e icono heterosexual, que acabó harto de vivir una mentira y quiso romper los tabúes de la sociedad y sentirse liberado. Y por otro lado David Bowie, fallecido el pasado 10 de enero, que en la década de los 70 reveló su bisexualidad y que llegó a admitir que "fue el peor error de mi vida". La percepción del público cambió, así como la de la industria musical.

Yo soy heterosexual, pero tengo amigos y familiares homosexuales y bisexuales, y os puedo asegurar que no son enfermos de ningún tipo y son bellísimas personas. Tienen los mismos derechos y libertades que cualquier otra persona. Como estoy seguro que vosotros conocéis a alguien que lo es, y estaréis de acuerdo conmigo en que la homofobia es un problema muy grave. Ha habido casos graves de agresiones, acosos, etc. y que en los peores de los casos nos ha llevado a presenciar suicidios y asesinatos. Y esto ya no es ninguna broma.

Podemos entrar a discutir si Cristiano Ronaldo es peor o mejor jugador que Messi. Si salta más o menos, en menos o más goles. Si sólo brilla en los partidos intrascendentes o contra rivales de menor entidad. Pero en ningún caso, debemos faltar al respeto por su posible orientación sexual y menos aún, tolerar o reír la gracia a estos comentarios homófobos. En este sentido, la educación juega un papel muy importante.

En plena efervescencia del siglo XXI, la homofobia es un problema tan real como la violencia de género o el racismo. Y como miembros de la sociedad, tenemos la obligación de velar por la educación y la inculcación de los valores basados ​​en el respeto y la tolerancia sobre el resto personas. Independiente de su nacionalidad, creencia, etnia, ideología política, raza y orientación sexual. Tomemos como ejemplo la actitud de Manuel Neuer, portero del FC Bayern, o de Angela Merkel, cancillera de Alemania, invitando a los homosexuales del mundo del fútbol a salir del armario sin miedo ninguno. Una llamada clara por la tolerancia y en contra de la homofobia.

Nos tiene que dar igual si Cristiano Ronaldo es homosexual o bisexual, pero en ningún caso debemos ser indiferentes a la homofobia y debemos velar para construir una sociedad en la que cualquier persona pueda confesar como tal con todo el orgullo y libertad . Para el resto, no hay más orgullo que la certeza de que estamos contribuyendo a hacer un mundo mejor. #StopHomophobia


"Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro".
(Albert Einstein)