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jueves, 3 de agosto de 2017

CLÁUSULA O PLOMO. ES LA HORA

A estas horas ya es oficial. O eso dicen. Es un hecho que Neymar ha comunicado a la plantilla, y al cuerpo técnico, que marcha al Paris Saint-Germain. Por otra parte, una hora más tarde, el FC Barcelona ha emitido una nota donde se autoriza Neymar a no participar en los entrenamientos hasta que llegue la hora de formalizar su situación contractual.

Aspecto que alguien nos debería explicar. Si el dinero no está, y no se ha publicado ningún acuerdo, ¿porque Neymar ya no tiene que entrenar? Si no estoy equivocado, a estas horas, Neymar sigue siendo, con todos los efectos, jugador del FC Barcelona. En esta hora, Neymar sigue cobrando del club azulgrana. ¿Me equivoco?

Lo que es evidente es que, a estas horas, Neymar, no el PSG, no ha efectuado el pago de la cláusula de rescisión en la sede de La Liga. No ha llegado la hora de que ninguno de los dos clubes ha emitido un comunicado para oficializar el fichaje por parte del club parisino. Y sólo ha quedado patente el deseo del jugador y la directiva "francesa" a negociar con un Barça que, según desde el mismo club, sólo espera la hora de recibir los 222 millones de euros.

Las cláusulas no las paga el club comprador. Las paga al jugador a La Liga, que después se encarga de transferirla al club. Para que nos entendamos, esta cláusula es una penalización al jugador para romper un contrato de manera unilateral. Es decir, una especie de indemnización del jugador hacia el club.

Y es aquí donde el PSG tiene el gran problema. Si el club francés le hace entrega del dinero a Neymar, situación que podría producir graves problemas fiscales para el club y jugador, el fichaje ascendería hasta los 300 millones por culpa de los impuestos. Por lo tanto, ya no estamos hablando de una operación de de "sólo" 222 millones de euros, si no que también se vería violado el reglamento relativo al Fair Play financiero.

Así pues, debemos saber negociar. No hay que dar un paso atrás a pesar de los ya sabidos hándicap de que el tiempo no juega a favor del Barça y que en ningún caso Neymar se pueda quedar en Barcelona por la irreparable fractura jugador-afición. Una garantía de fracaso absoluto. Sin embargo, yo lo tendría claro. Si al final se queda, se castiga como un trabajador normal. Suspendido de empleo y sueldo en un año de Mundial. Donde estar sin jugar podría suponer una catástrofe ECONÓMICA y deportiva.

El PSG, que siempre había presumido de que pagar la cláusula no sería un problema, quiere negociar el traspaso directamente con el Barça para abaratar la operación. Y es, en mi humilde opinión, donde la directiva azulgrana tiene la sartén por el mango. A pesar de los supuestos handicaps mencionados anteriormente.

Hay que mantener firmes a todas horas. Lo mejor que puede pasar es que Neymar se vaya del Barça de la manera más beneficiosa para el club. Quedarse en Barcelona, ​​ya no es una opción. Pero fue de Barcelona como el que viene de rebajas, lo es mucho menos.

No podemos hacer "favores" a un club que nos ha despreciado, nos ha ignorado, cuando hemos querido negociar por un jugador. O pagan la cláusula o nada. Y si se quiere negociar, debe servir para sacar un beneficio aún mayor. Como reza la famosa frase de Pablo Escobar, "plata o plomo".

La única negociación posible es el pago íntegro de la cláusula directamente al Barça, incluir Verrati y otro jugador, a mí me gusta Matuidi, eliminar la prima de renovación de 26 millones de euros para el padre de Neymar, y una cláusula de penalización en el PSG de 100 millones si vende al jugador en un periodo inferior a los 3 años, cuando el jugador ya tenga 29. No podemos continuar haciendo regalos para Europa. En el Barça, no le regalan nada.

De momento, espero horas y días más de titulares y noticias cambiantes cada 5 minutos. Periodistas ejerciendo tareas más propias de Relaciones Públicas. Y los ya famosos silencios misteriosos que sólo sirven para aumentar la tensión y la especulación económica en forma de campañas de marketing camufladas en comunicados y actualizaciones. Estoy de acuerdo contigo Neymar, "es tu hora". La hora de plasmar en hechos las palabras vacías de significado, llenas de amenazas y chantaje. La hora ver los 222 millones de euros, que a estas alturas deberían ser, en la cuenta bancaria del FC Barcelona.

Espero, como socio, que esta premisa se cumpla en mayores probabilidades a la cantidad porcentual que, curiosamente era del 200%, servía para asegurar, con palabras del directivo Jordi Mestre, que Neymar seguiría siendo jugador del Barça. Y sobre todo, esperamos una realidad que acabe cumpliendo mucho más que la promesa inicial del actual proyecto. "No os fallaremos", es lo que ahora habría que cumplir al 200%. El futuro del Barça depende. Un futuro que puede ser de plata. Pero también de plomo.


"El que dude de jugar en el Barça ya no nos sirve". (Johan Cruyff)

martes, 25 de julio de 2017

RELACIONES PÚBLICAS

El Marketing es una disciplina que cuenta con 7 herramientas. Entre las más conocidas se encuentran el Marketing Directo, la Publicidad y las Relaciones Públicas. Esta última va más allá de repartir flyers de discoteca o gestionar listas de entrada a las mismas. Es una disciplina que con un solo input consigue varios outputs y que se relacionen entre sí. Mezcla comunicación y marketing. Pero por sus objetivos, pertenece más al mundo del marketing.

George Orwell, autor de obras maestras como 1984, Homenaje a Cataluña y Rebelión en la Granja, hizo probablemente la mejor definición de Periodismo contemporáneo haciendo una analogía con las Relaciones Públicas.

Nada más cerca de la realidad, "Periodismo es publicar lo que algunos no quieren que se publique. El resto, son Relaciones Públicas". Y a pesar de que algunos se esfuercen en convertir el periodismo en la octava herramienta del Marketing, o simplemente erradicarla y seguir practicando las Relaciones Públicas, siempre habrá románticos que seguirán ejerciendo esta preciosa, y NECESARIA, profesión.

Lo que ha pasado, y todavía está pasando, con Neymar no es más que otro ejemplo de lo que describió Orwell. Algunos de los Periodistas se ven obligados a adaptarse al entorno para subsistir llegando a confundir los contactos profesionales con la amistad.

Algunos son tan ilusos que se creen que los deportistas quieren ser sus mejores amigos como si nada. No se dan cuenta que, mientras no hacen otra cosa que (con perdón) "lamer el culo" a estas estrellas, los utilizan como agentes de comunicación privados (de manera completamente gratuita) para sus intereses especulativos, económicos, deportivos, etc.

Neymar no quiere irse del Barça. Cristiano Ronaldo no quiere irse del Madrid. Pero saben que, siendo muy cotizados y queridos por sus clubes, tienen la sartén por el mango. Ellos no lo dicen directamente, lo que puede tensar la negociación, usan a sus agentes, familiares, entorno y filtran a estos "amigos" ciertas informaciones para que causen impacto en los medios y en la opinión pública y forzar el receptor a una acción inmediata a través de la herramienta más poderosa que existe: el miedo. Aunque sea con extorsión y chantaje light.

Así pues, el ventilador de la mierda comenzó a funcionar. Diferentes actores emitiendo informaciones contradictorias, cambiantes cada día, y que plasman el posible caos para conseguir sus objetivos.

Para ser más concretos. Ronaldo quería más protección por parte del Madrid en relación a Hacienda, una subida de sueldo, y compartir el coste de la multa. Cristiano quiere seguir en el Madrid. Sabe que es el único club que le da la posibilidad de seguir consiguiendo títulos colectivos e individuales. Y sobre todo, competir codo con codo con Messi.

Y lo mismo con Neymar y su padre. La idea de ir a París no es nada atractiva a nivel deportivo. Neymar sabe que si quiere optar a ser el mejor, y estar en primera plana mediática, debe seguir en Barcelona o cambiar a otro club como el Manchester United, el Chelsea o Madrid. Neymar todavía es un niño. Y los niños vienen de París, no en la capital francesa.

Así pues, los medios han sido partícipes de lo que ha sido un compleja, y sencilla a la vez, operación mediática de especulación deportiva. Neymar, y su padre, quieren más dinero, acercarse al que cobra Messi, y forzar la directiva a hacer fichajes competitivos.

Nos encontramos en un panorama en el que más que Periodismo ejerce comunicación corporativa y estratégica donde se ha llegado a cruzar la frontera entre ser un comunicador, y un simple títere o bufón.

Sinceramente, no sé lo que pasará con Neymar. Puede sucumbir a los millones del PSG, 30 nietos anuales más una prima de fichaje de 100 millones para su padre (si esto último es verdad me parece una barbaridad), o bien seguir en Barcelona con la segunda renovación en 8 meses.

Y siempre teniendo presente, y viendo como es el padre de Neymar, que no haya hecho un "Figo". Es decir, que haya firmado un precontrato que obligue a desembolsar una gran cantidad de dinero para que no se haga efectivo. Y claro, que el Barça se haga cargo de esta cláusula, como intentó hacer Figo con Gaspart en 2000, puede ser un requisito.

No podemos obviar tampoco que la mencionada falta de jerarquía en el club, donde Gerard Piqué dio un contundente golpe de efecto en las redes sociales, pueda ser un claro ejemplo de que ciertos sectores de la directiva fuercen la situación para dejar el Barcelona como la víctima pisada y permitir la compra de Neymar por parte del PSG por la gran necesidad de ingresar efectivo para invertir en el equipo y en la remodelación del Estadio.

A pesar del tuit divertido, preciso, conciso y contundente del central catalán, el silencio de Neymar y su entorno demuestra algo. Las negociaciones a tres bandas PSG-Neymar-FCB no han terminado todavía. Para que así sea, hay una declaración que salga de la boca del delantero brasileño. Es más, a cada segundo que pasa en silencio, la marca Neymar se encarece. En todos los sentidos. Puro Marketing.

Pase lo que pase, se ha destapado una gran falta de liderazgo, personalidad y contundencia por parte de la directiva presidida por Bartolomé. El Barça no puede ser una nave a la deriva. Tiene que ser un club donde la personalidad y el liderazgo deben ser los principales ingredientes del Presidente del FC Barcelona.


"Los líderes no crean seguidores. Crean más líderes. "(Tom Peters)

jueves, 27 de octubre de 2016

PSICOSIS

El fin de semana prometía. Además de la más que interesante jornada de Liga con el Valencia-Barça, Sevilla-Atlético y el Real Madrid-Athletic Club, volvía una de las series más intensas y sangrientas de la televisión. El último capítulo de la sexta temporada de The Walking Dead prometía un inicio de la séptima temporada más que movido. Y no decepcionó. Tensión, sufrimiento y sangre. Mucha sangre con grandes dosis de violencia.


Aunque parezca, después de leer mi entrada, no hablaré de series de televisión. Ni siquiera de la célebre adaptación del cómic gore, terror y suspenso. Hablaré de fútbol en todos sus niveles y el sentimiento que me ha transmitido el partido de Mestalla con sus consecuencias: terror.

Pánico en ver el juego violento de los jugadores del Valencia. Pavor al presenciar un arbitraje tan desafortunado como el de Undiano Mallenco. Pánico en comprobar el ambiente hostil en la ciudad de Valencia y en el estadio de Mestalla antes, durante y después del partido. Y turbación al analizar las reacciones de prensa, instituciones, ciudadanos y actores del incidente del Mestalla.

Algunos deberían saber que el fin de semana de Todos los Santos, es el siguiente. Hay muchos aspectos a analizar y reflexionar. Y ya que nos encontramos en un contexto tan aprensivo, iremos por partes tal y como haría Jack "El destripador".

Hay que ser nobles. Hay que reconocer que el primer gol de Messi es fuera de juego de Luis Suárez en obstruir la visión de Diego Alves, aunque el Comité Técnico de árbitros ha declarado que no lo es. Hay que admitir que Sergio Busquets mereció, reglamento en mano, fue expulsado por doble tarjeta amarilla para sostener a un adversario. Hay que resignarse y dar lugar a la posibilidad de que Umtiti comete un más que posible penalti, me cuesta ver la carga legal, y otra pena máxima es cometida por Mascherano. Incluso, estoy de acuerdo en que, por mucho que estemos contentos por el gol de la victoria en el minuto 93, las formas de Neymar y Busquets son evitables y que podían haber sido sancionados por los colegiados.

Los ejemplos mencionados en este párrafo trigo la primera parte de esta trilogía del "Pesadilla de Mestalla". El arbitraje de Undiano Mallenco, hasta este punto, merece una profunda reflexión. Si no tenemos en cuenta ningún aspecto más, y estamos centrados en los puntos independientemente de los colores, llegaremos a la conclusión de que fue un robo.

Pero por suerte, todavía conservo los sentidos de la vista y de la razón. Así como el gusto y la capacidad de análisis futbolística. Y eso significa que no nos podemos quedar en este punto de nuestra observación. Undiano tuvo un partido muy difícil en Mestalla. Y la palabra robo queda entredicho cuando estudiamos los 90 minutos del partido. Dicho de otro modo, la alta "intensidad" del partido hizo que el colegiado navarro situara muy alto el listón cuando hablamos de términos de intensidad. Y él es el único culpable.

Para ser más concisos, la extrema agresividad y violencia de los jugadores del Valencia obligó a Undiano a pasar por alto ciertas incidencias del juego. Y la experiencia me dice que la ley no escrita de la compensación nunca consigue su objetivo. Todo lo contrario. Magnifica la tensión, el nerviosismo, y la indignación entre los jugadores. En especial para las aficiones rivales que siempre, con el hambre de ganar, y en caliente, se ven siempre perjudicados.

Y este punto de vista no puede obviar que los jugadores valencianistas salieron al césped de Mestalla con la idea clara de que la única manera de parar el vendaval de juego azulgrana es mediante la defensa férrea y la marca de territorio con faltas continuadas. Pero la cosa no se quedó ahí. El partido fue un auténtico combate de boxeo con entradas violentas con y sin balón, con el fin de intimidar a los jugadores del Barça.

Cuando Enzo Pérez no ve ni tarjeta amarilla por su brutal entrada a Iniesta. Cuando Mário Suárez acaba el partido sin ninguna tarjeta después de las criminales entradas a Neymar y André Gomes. Cuando cualquier jugador del Barça, en especial el brasileño, recibe una patada, empuje o golpe de manera reiterada e incluso cuando ya ha realizado una pasada. Y cuando el terror y el pánico a recibir apodera de los jugadores culés, y el árbitro no lo castiga como tal y es consciente del listón que está estableciendo, el remordimiento se apodera de su juicio y cuestan turbar argumentos para expulsar a Busquets por una jugada tan "inocente" como un tirón.

No podemos dejar con 10 jugadores a un equipo que está recibiendo duro y que debería haber visto como el Valencia se quedaba con 9 a los 20 minutos de partido. Y eso no justifica las acciones de los penales, evidentemente. Pero hay que ser honestos y ver la posibilidad de posición incorrecta del jugador que hace la centrada en la acción del gol de Munir. Hay que recordar que un jugador en fuera de juego habilita para entrar en acción sigue estando en posición ilegal si recibe la pelota en este preciso momento.

Pero eso son cosas del fútbol a pesar de que un bando se dedique a destruirlo violando el reglamento. Lo que ya no es fútbol, ​​y me parece una verdadera atrocidad el hecho de que se diga "pasa partes" o ha "pasado siempre" para intentar justificarlo, es el ambiente hostil vivido dentro y fuera de Mestalla. No es normal la violencia verbal con la que se recibió a los jugadores del Barça, ni tampoco la que se sintió durante los 90 minutos. Insultos contra las familias de los jugadores, aplausos por la lesión de Iniesta incluso vitoreando el nombre de Enzo Pérez, y el lanzamiento de objetos en el césped.

Esta segunda parte de la trilogía del "Pesadilla de Mestalla" dio lugar a la tercera y última parte donde se han vivido situaciones que hacen realmente miedo. Mucho miedo. El tratamiento y análisis de los hechos por parte de ciudadanos, prensa, e instituciones del mundo del fútbol ha dado lugar a pensar. Es precisamente la falta de sentido común y serenidad de algunas voces de carácter maquiavélico es lo que me causa más espanto.

Sientes lo que habla la gente. Lees lo que escriben algunos. Escuchas lo que dicen ciertas voces autorizadas. Y me doy cuenta que el fracaso escolar, la situación política, el triunfo de ciertos líderes de opinión, y gusto por ciertos "artes" como la pasión por los toros, hacen que vivamos en un país de miedo. Y sobre todo mucha vergüenza. Lo ocurrido en Mestalla demuestra, una vez más, que nos falta mucho para ser, no sólo europeos, sino al menos un país civilizado.

Desde la violencia extrema y terrorífica de las entradas de los jugadores del Valencia del pasado sábado, y los hechos sucedidos posteriormente, no veía algo tan angustiosa y dolorosa como el estreno de la nueva temporada de The Walking Dead. Y si hay alguien que ha hablado claro, meritoria de quitarse el sombrero, es Jordi Mestre, directivo del FC Barcelona.

Si hemos de hacer caso a lo que dicen algunos medios de que son tanto o más culpables los autores de los lanzamiento de objetos e insultos desmesurados como jugadores como Neymar para provocar, no sólo tenemos un problema muy grave sino que somos cómplices de estos hechos. No se puede justificar de ninguna de las maneras. Aunque también hay que hacer una llamada de atención a Neymar por mucho que entendamos, al menos lo tenemos que hacer, que cuando se pasan los 90 minutos mencionando a tu familia y recibiendo estopa a tope con la admiración del público, la parte humana sale en forma de rabia verbal.

Y eso precisamente lo que hacen inadmisibles las palabras de Javier Tebas, Presidente de La Liga, y los diversos medios de comunicación. Quizá tendremos que hacer caso a Jordi Mestres y dedicarnos al Pressing Catch. Es muy triste que a algunos les molesta que nos moleste la violencia y la provocación. Los mismos que ahora hacen un llamado por los valores y el respeto cuando no les molestan que miembros de España 2000 y Yumus se paseen en Mestalla con sus banderas franquistas, esvásticas y cruces celtas. Símbolos e ideologías prohibidas y perseguidas en cualquier otro país civilizado.

Los mismos que pierden el respeto hacia el FC Barcelona y, tal y como menciona Maestros, hacen caja con el espectáculo que genera el equipo de Luis Enrique. Alguien se ha parado a pensar que el Barça ha repetido tanto el horario de las 16:15? La misma caja que se vacía en los bolsillos de esos que desprecian el Barça y alaban "el matar al toro". O bien cuando sancionamos de una manera más contundente la exhibición de banderas que no la violencia en el fútbol. No se dan cuenta que la imagen es pésima. O puede ser si, pero como dicen los anglosajones, "Money talks".

A pesar de la distancia, vivimos en un sociedad que a nivel cultural da miedo. No hace falta ser un genio para entender que necesitamos más escuelas con buenos profesores, menos programas basura que, aunque algunos puedan incluir el fútbol, ​​por su capacidad de atracción y de transmitir valores positivos, si se quiere, puede servir de más de lo que pensamos. Como por ejemplo ir a los estadios con el deseo exclusivo de ganar, ver un buen espectáculo y animar a nuestro equipo.

Es totalmente innecesario, dice muy poco de nosotros como seres humanos, pasarse los 90 minutos insultando lo contrario. Por mucho que intenten justificar, tal como dijo Anthony Perkins en la película Psycho, que "todos nos volvemos locos alguna vez".


"Allí la gente no necesitaba soñar con aquellas cosas terribles. Vivía entre ellas. "(Adam Nevill)

sábado, 17 de septiembre de 2016

PANEM ET CIRCENSES

Hay un dicho castellano, y que me encanta, que reza que “la cara es el reflejo del alma”. Una afirmación llena de significado y que se puede aplicar en muchos ámbitos de la vida. Ya hablemos de política, sociedad, deportes, o de valores humanos más cercanos para nosotros como la amistad, el trabajo en equipo, etc. Y en ciertas ocasiones, como hoy en el partido entre el Leganés y el FC Barcelona podemos encontrar varios ejemplos.

Antes de entrar en detalle sobre el tema que quiero abordar, no quiero dedicarme de manera estricta al fútbol, ​​hay que comentar y felicitar al equipo y al staff técnico para la trabajada victoria conseguida hoy en Butarque. Ha sido un claro ejemplo de que, tal y como comenté la semana pasada, si las rotaciones se hacen con sentido, los automatismos y el rendimiento del equipo no se ven afectados. Ha sido una clara victoria contra un equipo que lo ha dado todo, con y sin balón, para poner las cosas difíciles al FC Barcelona. Grandes momentos de fútbol combinados con momentos más bruscos en los últimos minutos.

Y es en este último aspecto donde quiero entrar en detalle. Con Neymar y los "defensores" del Leganés como protagonistas. Puedo entender que ningún deportista le guste perder por goleada. Puedo entender que nadie le guste perder en su propio estadio. Puedo llegar a entender, aunque en este casi nada, que la impotencia causada por esta clara superioridad se traduzca en juego brusco con y sin balón. Con el balón con disputa aún lo puedo concebir, sin ella ya no tanto. E incluso puedo estar de acuerdo con opiniones, barcelonistas incluidos, que creen que Neymar debería ahorrar ciertos intercambios verbales. El fútbol tiene, a veces, estas cosas.

Ahora bien, no puedo entender, compartir, y mucho menos aprobar y pasar por alto, las reacciones, no sólo de los jugadores, sino también de algunos aficionados y otros "profesionales" que tienen un rol más mediático. Algo no funciona cuando nos animamos con una entrada a Neymar y pedimos que modifique su estilo diferente y original. Reacciones dadas por la aplicación de la violencia contra un jugador que puede gustar más o menos. Y más teniendo en cuenta que, tal como se encuentra la situación en el fútbol actual, justifican el valor de una entrada.

Como he mencionado anteriormente; “la cara es el reflejo del alma". Cuando viajes, en mi caso que he residido en Finlandia y actualmente en Alemania, y conoces diferentes culturas, comportamientos, y visiones de la realidad, te das cuenta que el vivido hoy en Butarque merece una seria reflexión de la dirección que está tomando la cultura general de nuestro país.

Somos un país, hoy por hoy con una población de 45 millones de habitantes. Donde consideramos un arte y un espectáculo el hecho de torturar hasta la muerte a un animal. Donde celebramos como fiesta nacional la conmemoración de una invasión que significó el expolio y la violación de los derechos humanos. Donde consideramos una ilegalidad otorgar a un pueblo el derecho a decidir. Donde miembros de un gobierno fascista disfrutaron la oportunidad de continuar su carrera política con total impunidad. Donde consideramos el Franquismo, una etapa negra de la historia española, un periodo más de la misma. Otros países, como Alemania, no sólo se intenta erradicar del mapa, sino que invierten enormes esfuerzos educativos para advertir a las nuevas generaciones del peligro que conlleva.

Un país donde no sabemos agradecer y valorar el lujo de contar con futbolistas mágicos y diferentes como Neymar. En vez de contemplarlos, disfrutarlos, y aplaudirles, los criticamos, insultamos, silbamos, y no dudamos en venerar las agresiones y provocaciones de los defensores en el intento desesperado de poner freno a su magia. Donde encima nos creemos las palabras de dudosos "líderes de opinión" que justifican estas acciones y no dudan en malgastar esfuerzos en criticar su actitud.

El mundo del fútbol cuenta hoy día con más atletas que futbolistas. Una pena, pero tenemos que admitir que no es fácil ser Neymar, Cristiano Ronaldo, Luis Suárez, Modric, Iniesta, Griezmann, Messi, etc. Por este motivo debemos aprender a valorar estos artistas cuando los tenemos delante. Y personalidades relevantes, como Michael Laudrup, deben utilizar sus grandes conocimientos para defender este tipo de futbolistas. Más teniendo en cuenta, que él también era un mago con el balón en los pies. El crack danés tiene una gran responsabilidad didáctica en este sentido. Ves como su deberían utilizarse para ayudar a la población a adquirir esta apreciación hacia el buen gusto.

Todo sumado pone en evidencia el principal problema que tenemos en este país. En España estamos años luz en términos de educación respecto a otros países del mundo. A menudo nos preguntamos por qué tenemos lo que tenemos. Por qué vivimos en el país en el que vivimos. Pero si tenemos presente este problema no nos constará tanto entender porque somos un país con una tasa de paro casi del 25%. Con un paro juvenil del 52%, con una vergonzosa tasa de fracaso y abandono escolar. Con niveles de corrupción estratosféricos al poder que no sólo no sirven para desacreditarlo, sino que obtienen más votos en las siguientes elecciones.

Debemos ser conscientes de que “la cara es el reflejo del alma”, y ​​eso conlleva que “en el país de los ciegos, el tuerto es el rey."


"Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber." (Albert Einstein)

miércoles, 15 de junio de 2016

SOSPECHOSOS HABITUALES

"Todos somos sospechosos hasta que se demuestre lo contrario". Esta frase fue metida en el guion de la película Scream por "recientemente" desaparecido maestro del terror y suspense Wes Craven. Evidentemente no debemos tomar estas palabras en sentido literal ya que se trata de una dramatización del guionista y director para añadir suspense y terror en la trama del film. A pesar de que Naciones Unidas tiene un papel discutido hoy en día, y que se puede pensar que se hizo en compensación al polémico visto bueno de la creación del Estado de Israel, con los palestinos como grandes perjudicados, la Declaración Universal de los derechos humanos nos hace entrar en razón y tener presente que "todo el mundo es inocente hasta que no se demuestre lo contrario".

No soy nadie para entrar a cuestionar la presunción de inocencia de las personas. No soy un experto en Derecho y, por lo tanto, a pesar de ser Periodista y Publicista y tener una ligera noción, no me siento legitimidad ni autorizar para entrar en materia. Ahora bien, soy un ser humano y por suerte o por desgracia tengo el don de la razón y el derecho, tal y como menciona la Declaración de Derechos Humanos, a dar mi opinión. Por lo tanto, haré un simple ejercicio crítico basado en mi opinión personal y mi experiencia de vida y laboral.

Me faltan muchos detalles. No me llega el conocimiento, así como la totalidad de los detalles e informaciones al respecto para entrar en materia. Me refiero al "Caso Neymar". No quiero debatir si se trata de una persecución en el FC Barcelona, ​​tal y como se lleva comentando y denunciando durante muchos meses. Pero es evidente que las cosas no se han hecho bien. Y es muy indignante que, después de meses, y años, defendiendo a la directiva que me representa, finalmente haya aprobado un entendimiento para pactar una sanción y reconocer la culpabilidad del Club. Es decir, el único perjudicado en este disparate será el FC Barcelona y su imagen. Y eso hace mucho daño a las personas que, entre las que encontramos servidor, nos enorgullecemos de presumir los valores de nuestro club.

Pero bueno, mi intención, pero muy parezca y es algo que me gustaría dejar muy clara de manera contundente, no es relacionar mi reflexión de manera exclusiva con la directiva del FC Barcelona hacia este caso. También hace mucho la lata, por decirlo de manera educada, que Mascherano, Alves, Messi y el Club sea linchados por los medios y la justicia cuando Xabi Alonso hizo lo mismo que Mascherano. Casillas fue algo parecido a Messi, James y Benzema hayan sido perseguidos por la policía, Benzema tenga problemas de chantaje y acoso sexual ... Y, sobre todo, que personas como Florentino Pérez y Cristiano Ronaldo tengan más capital que Messi, y su declaración de impuestos sea una broma. Esto sin mencionar los favores urbanísticos, "Castor", financiación de jugadores con dinero proveniente de Bancos rescatados con dinero público, etc. Pero no me quiero centrar en este tema.

Llevamos un año en el que parece que el mundo se hunde cuando hablamos de ética, moral y valores. Tal y como declaró Eduard Punset, "el problema no es que nos encontramos en una crisis económica, estamos sufriendo una grave crisis de valores". Nada más lejos de la realidad, casos de corrupción política, bancaria, deportiva, etc., teniendo muy presente en la memoria el caso de los famosos papeles de Panamá. Como dice el dicho, "hay para alquilar sillas", para escribir un libro.

Por suerte o por desgracia de mi experiencia profesional, he conocido Políticos, Jueces del Tribunal Internacional de Justicia (ICJ), del Tribunal Criminal Internacional (ICC), Académicos, Periodistas, etc. Personas que conocen el campo por su actividad laboral, o porque se ha dedicado con anterioridad. Experiencias que me han aportado conversaciones, reflexiones y puntos de vista de lo que está pasando en el actual panorama político, económico y social. La famosa frase castellana "ver, Oír y callar" puede ser más útil de lo que nos parece.

Yendo más al grano, y con toda la tristeza, puedo admitir que nada de lo que está pasando en el mundo me sorprende en absoluto. Evidentemente que no debemos caer en el error de generalizar. No todo el mundo es un corrupto, un ladrón, etc. Tendríamos un problema evidente si este fuera el sentimiento / pensamiento unánime. Pero debemos ser conscientes de que, todo lo que ha ido saliendo a la luz es más común de lo que parece.

Un ex Presidente del Banco Mundial me comentó, "lo que pasa es que muchas veces estamos ante prácticas que no son legales, pero tampoco ilegales. Gracias a expertos, abogados y asesores de finanzas muy bien remunerados, consiguen, como si fueran malabaristas, trabajar al límite de la ley ". Es lo que coloquialmente se refiere como vacío legal. Y claro, no es lícito, pero tampoco es ilícito. Por lo tanto, hasta que no se encuentra una rendija, no se puede hacer nada. Hasta que se cruza, aunque sea un poco, el mencionado límite.

Hablando con gente del ICC, alguien me hizo un comentario cargado de ironía y humor con un trasfondo crítico, "desgraciadamente, blanquear capital no es tan difícil, lo más difícil es tener de capital". Inmediatamente piensas con esas cosas que todo el mundo sabe pero que piensas que nadie las sabe, y la gente calla para no meterse en problemas o simplemente para no perder el trabajo. Actualmente, vivo en Alemania, y la gente tiene la percepción de que es un país en el que todo es ideal y que nadie se escapa de la ley. Y puedo asegurar que nada en ninguna parte se perfecto. Hay casos de corrupción, como Uli Hoeness o la compra de votos para el Mundial 2006, y he conocido trabajadores de baja cualificación que no declaran impuestos. Sobre todo, inmigrantes.

Abriendo los ojos, te das cuenta que tener un negocio de restauración y ofrecer bebidas a precios prohibitivos puede suscitar el hecho de ingresar efectivo en el Banco, previa impresión del recibo, y declararlo como metálico proveniente de un pago en metálico. También encontramos los que organizan eventos con una lista definitiva de, por ejemplo, 100 asistentes y en la hora de la verdad nos encontramos con sólo 30-40 personas. El resto son invitados, estudiantes, etc., que no han pagado y sirven para llenar sillas. Evidentemente, las 60-40 personas que no han venido hicieron el pago en efectivo y pierden "sus" dinero.

Los que crean empresas "fantasma" (a nombre de familiares, amigos o pareja) a países donde la tasación es muy baja. Siempre surge la necesidad de contratar sus servicios, y evidentemente el dinero no marchan muy lejos a la operación final. Igual de fantasma son algunos cobros en concepto de cursos de formación que en teoría se imparten a los trabajadores que son contratados de manera esporádica. Estas personas quieren el trabajo, y muchas veces no leen lo que firman, y dan menos importancia al hecho de que no han recibido ningún curso. Ellos no lo saben, pero hay mucha gente que gana mucho dinero gracias a su firma.

O los que se declaran sumamente religiosos, solidarios y caritativos, y tienen la incipiente necesidad de crear, establecer colaboraciones, o simplemente realizar donaciones a Instituciones Religiosas, Fundaciones, y ONG. Como todo el mundo sabe, estamos hablando de registros mercantiles que gozan de privilegios fiscales y, en algunos casos, exentas de impuestos. Si somos propietarios de una gran suma de capital, la idea de ser creyente, solidario, o estar preocupado por la sociedad, puede ser muy atractiva a la vez de participar económicamente en ciertas actividades. Siempre con camino de ida y vuelta. No ocurre siempre, y mucho menos lo hace todo el mundo, pero es uno de los trucos utilizados.

Esto sólo son algunos ejemplos de lo que ocurre hoy en día. La detección de la corrupción es un caso similar al tráfico de drogas. Al final nos enteramos de una pequeña parte. Es decir, cuando la policía publica que "X" kilos ha sido interceptados en alguna parte debemos ser conscientes, sino no habría consumo, de que "X" multiplicado por "X" desvanece los controles y el conocimiento de la sociedad. Y eso es lo que está pasando en el mundo. Cuando salen a la luz casos como los "Papeles de Panamá, debemos ser conscientes de que estamos detectando la punta del iceberg de lo que realmente se delinque.

Hoy mismo Mazinho, el padre de Thiago y Rafinha, ha hecho unas declaraciones evidenciando, y haciendouna crítica en clave futbolística, lo que está pasando en nuestro planeta (catalán). Los humanos hemos perdido toda ética y moral y motivaciones por las buenas formas en detrimento por los intereses puramente económicos. Unas declaraciones que confirman un poco lo que servidor mencionaba en el artículo sobre los motivosverdaderos de la legislación FIFA respecto a los sueños de los niños de jugar alos grandes clubes del mundo independientemente de su origen.

Como denuncia el padre de Mazinho, Thiago no llamaba el interés de la selección por el simple motivo de que querían promover los jugadores brasileños para poder colocarlos en el mercado europeo y sacar comisión. Esta palabra amigos míos, comisión, es realmente el cáncer y el eje de las barbaridades que ocurren en el mundo. Y cuando más tienes, más quieres, y esta fiebre del oro, nos puede llevar a prácticas maquiavélicas. Sin evidentemente generalizar.

Estamos en un mundo de locos. Donde todo vale y donde parece que nos estén educando que ganar dinero, cuanto más mejor y como sea, es el máximo objetivo en esta vida. Es muy triste. Pero más triste aún son los que se aprovechan de las personas honestas que hacen las cosas, en referencia a todos los ejemplos que he mencionado anteriormente, por sentimiento y pasión.

Yo soy del Barça, y soy socio. Y me deprime enormemente que por culpa de un acto de irresponsabilidad de ciertas personas que querían ganar un puñado de euros más, aprovechándose de su red de contactos y posición privilegiada de representar al FC Barcelona, ​​la imagen del club que prefiero quede tirada como un trapo. Servidor, y el resto de socios no somos culpables de la gestión del caso Neymar. Pero este acuerdo nos lo hace ser. No sólo quiero terminar refiriéndome al caso Neymar, mi reflexión abarca un contexto más amplio, aunque no lo parezca. La dignidad de las personas no está en venta por el simple hecho de que ninguna persona en el mundo tiene el poder, ni mucho menos el derecho, de poner precio. Prometieron que no nos fallarían. Lo han hecho.


"El mejor truco que el diablo inventó fue convencer al mundo de que no existía" (Christopher McQuarrie)

miércoles, 16 de marzo de 2016

EL ALGODÓN NO ENGAÑA

Ser feliz es muy importante en esta vida. Para muchos este sentimiento, o estado de ánimo, es un objetivo. Pero para otros es un trayecto, o una etapa más prolongada, que enmarca la totalidad de la vida de un individuo. Sea como sea, es un término que tiene una definición universal y es buscada por todos.

Este concepto es la clave para entender el éxito y el momento actual del Barça. Es evidente que tenemos, probablemente, la mejor plantilla del mundo y sobre todo, lo que es más importante y lo que no acaban de entender en la capital, la más equilibrada. Que tenemos el mejor jugador de la historia del fútbol mundial, Leo Messi. También es obvio la buena mano de los técnicos, encabezados por Luis Enrique Martínez. Pero como hemos visto en varias ocasiones, esto no es suficiente. Hay algo más.

Si hay algo que es vital para entender todo lo que estamos viviendo, es la felicidad y la buena relación entre todos los integrantes de la plantilla del FC Barcelona. Parece algo estúpida, incluso ha sido duramente criticada, pero sólo tenemos que hacer un vistazo a las redes sociales de los jugadores. Ríen, sonríen, se hacen bromas, se vuelven las bromas, hacen apuestas, comparten momentos con los aficionados a través de las "nuevas" tecnologías.

Y a los entrenamientos, o al menos los pocos minutos que dejan presenciar de cara a los medios, la tónica es la misma. Se trabaja, por supuesto, pero el ambiente es inmejorable. Incluso, nos regalan imágenes como las de ayer, haciendo partícipes a tres niños con autógrafos, fotografías, y los famosos rondos. Sin importar que sea de cara a un partido importantísimo de Liga de Campeones. El Barça es un dulce nube de algodón. SE LO PASAN BIEN.

Todo lo contrario de lo que pasa en Madrid. No se desprende este ambiente. Todo son individualidades. Cada uno se muestra a sí mismo, o bien rodeado de un reducido grupo de confianza. Los llamados clanes. Y a los entrenamientos, más de lo mismo. Todo se seriedad pesar de que los medios de Madrid nos muestran, una vez tras otra, las mismas imágenes intentando vender una falsa felicidad desde la llegada de Zinedine Zidane. El llamado #EfectoZidane o #FeliZidane.

Para muchos será un argumento ridículo. De bajo nivel periodístico. Pero nada más lejos de la realidad. Como decía el maestro, "entrena como se juega y se juega como se entrena", y esto es patente a la realidad de ambos equipos. El Barça se divierte jugando, alcanza un nivel solemne y todos son partícipes. En el Madrid todo el mundo va a la suya y la tristeza que les rodea queda reflejada en el terreno de juego. Y para más inri, no hay ningún líder, o al menos, algo muy importante, nadie que sepa serlo. Como decía Joe Namath, "para convertirse en un líder debes querer que la gente te siga, nadie quiere seguir a alguien que no sabe dónde va". Y en Madrid nadie sabe dónde se va.

Todo lo contrario que en Can Barça. Quieren jugar y sobre todo, quieren pasárselo bien. Dentro y fuera del campo. Ya que si son felices en su vida, lo serán en el césped. Muchos serán los que intentaron censurar su felicidad, repescando incluso todos episodios pasados ​​como la "sangre" de Getafe. Reírse es lo que debería hacer mucha más gente, y sobre todo cuando se intenta engañar con la gente diciendo que hubo que productos especiales para limpiar la pintura roja de los vestuarios del Coliseum Alfonso Pérez.

Los que hemos hecho el "indio" para Carnaval o Todos los Santos, sabemos que es un producto que se puede limpiar con papel fácilmente, no se necesita ni agua, e incluso se puede ingerir sin ningún problema al ser indicado para el uso infantil. Como dice el anuncio, "el algodón no engaña", y el hecho de que el Barça sea un dulce nube de algodón hace que las cosas vayan como vayan.


"Todos queremos ganar. Pero sólo los mediocres no aspiran a la belleza. Es como pretender elegir entre un idiota bueno y un sabio malo ". (Jorge Valdano)

lunes, 15 de febrero de 2016

HIRIENDO SENSIBILIDADES

Viviendo en el extranjero compruebas que lo de Spain is different es una especie de estereotipo que no se aleja de la realidad. Por cultura, horario, gastronomía, diversidad lingüística, la pasión futbolística, etc. Somos un país con muchos rasgos atractivos y admirados por el resto de ciudadanos del mundo. Pero tenemos otros que no lo son tanto y provocan vergüenza ajena. Hablando de fútbol, ​​un espectáculo lucrativo, queda patente un problema cultural, y de educación, que raya en ciertos momentos la hipocresía y la ignorancia.

El fútbol es caro. Según un estudio publicado la semana anterior en varios medios (Noticia), y realizado por GoEuro y OneFootball, España se sitúa como el segundo país más caro del mundo, sólo superado por Inglaterra, en el precio de las entradas. 70 euros es lo que cuesta de media ir a ver un partido de fútbol. Es mucho dinero y más si tenemos en cuenta el poder adquisitivo de los españoles y la crisis económica que está sufriendo el país.

Esto hace que, si sumamos los tormentosos horarios determinados por las plataformas de TV propietarias de los derechos de retransmisión, se pueda llegar a entender la imagen de los estadios vacíos en la liga española. Pero este es otro problema, me atrevería a decir que secundario, si tenemos en cuenta los puntos de vista que trataré a continuación. El problema es la actitud detectada en ciertos espectadores que tienen la suerte de vivir en directo un partido, los que lo ven desde casa, y en algunos medios de comunicación que, lejos de su función pedagógica e informativa, no hacen más que añadir más polémica e incitar a la violencia. Lo que para algunos no es más que espectáculo y magia, para otros son provocaciones y humillaciones. Propaganda partidista.

Yo he sido futbolista amateur. Nunca he llegado lejos, pero me apasiona este deporte y tengo la suerte de ser socio abonado el Camp Nou. Diciendo esto, me quedo corto. Lo que estamos viviendo en los últimos 10 años es todo un privilegio. Un espectáculo que, según los expertos, es el mejor visto en toda la historia del fútbol. No es ninguna locura pues afirmar que los seguidores del Barça, en especial los socios abonados, y también los aficionados al fútbol cualesquiera que sean sus colores, son unos auténticos privilegiados de poder disfrutar de lo que está pasando.

El sentido de que una persona no abonada pague 70 euros por una entrada es tan simple como admirar, en vivo y en directo, a futbolistas extraordinarios que sean capaces de exhibir cualidades y prestaciones diferentes fuera de lo común. Quién paga este precio busca cosas como las que hace Messi, Cristiano Ronaldo, Iniesta, Modric, Neymar, Bale, Suárez, Coke, Isco, etc. Detalles preciosos que consigan hacernos levantar de la silla y justifiquen, en parte, los precios abusivos de las entradas.

La gente paga por ver espectáculo, goles, sombreros, driblins, combinaciones, ocasiones, e incluso, defensas nobles y elegantes a la vez de destruir el juego rival. Yo no pagaría en mi vida 70 euros para ver a un jugador incapaz de hacer nada de provecho con los pies más allá de tumbar, y agredir, al contrario para detenerlo. Y mucho menos como muestra de impotencia ante los magos del fútbol. Nunca en la vida, si quiero ver golpes, iré a ver un combate de boxeo o cualquier otra deporte de lucha.

Pero parece ser que en España somos diferentes. Aplaudimos al jugador agresivo, lo celebramos, e incluso, cantamos su nombre con más fuerza si ha conseguido hacer daño a la estrella rival. Y en cambio, silbamos, criticamos y condenamos a los artistas. Simplemente porque llevan una camiseta diferente a la de los nuestros. Si Neymar o Messi inventan, hablamos de provocación, de violencia futbolística y de humillación. Cuando deberíamos sentirnos afortunados de disfrutar de estas estrellas y apreciar los detalles de calidad. Incluso si juegan en el equipo rival. Si el defensor, o el que quiere destruir el juego atacante, provoca verbalmente y con violencia, nos parece normal y justificado.

Neymar, y el resto de cracks, responden a estas actitudes con lo mejor que saben hacer, jugar al fútbol. De manera diferente, original, creativa, mágica. Habrá voces que defienden que estas cosas deben hacerse con el resultado ajustado. A mí no me gustaría del todo. A los aficionados y compañeros, y al entrenador, no les haría ninguna gracia correr riesgos con el partido abierto. Los experimentos se hacen con gaseosa, y las frivolidades también. Con el marcador justo, y con el partido sin sentenciar, hay que apostar por la solución segura. A partir de aquí, que me deleiten, que me maravilla, y que me justifiquen los 70 euros, el abono, y la suscripción a la plataforma de TV.

La prensa no hace más que meter leña al fuego, cuando debería hacer entender este punto de vista. Adoctrinados por quienes los subvencionan, hacen toda una demostración de falta de objetividad y de imparcialidad. Todo vale para atacar y desestabilizar al rival. Nos encantamos con una lambretta hecha por Douglas Costa (@douglascosta), jugador del FC Bayern, y montamos un escándalo nacional cuando lo hace Neymar. Hablamos de provocación cuando Messi y Suárez nos deslumbran de magia y originalidad a la hora de ejecutar un penal, en cambio todos recordamos como obra maestra el caso de Cruyff y Olsen. Acciones de magia que, de repente, hieren sensibilidades.

Pero debemos ser sinceros, ¿qué podemos esperar de un país que ve como obra de arte, lo que es considerado como una tortura animal para el resto del mundo, la tauromaquia? ¿Qué podemos esperar de un país que critica un jugador, Samuel Eto'o, para intentar abandonar un estadio por insultos racistas? ¿Qué podemos esperar de un país que condena Dani Alves para comer un plátano lanzado por el público en muestra de rechazo al racismo? ¿Qué podemos esperar de un país que no sabe disfrutar de la belleza y la plasticidad de nuestros artistas del deporte rey? ¿Qué podemos esperar de un país donde todo cambia dependiendo de la afinidad con el autor de los hechos? ¿Qué podemos esperar de un país donde la falta de creatividad, de educación y cultura nos lleva a crear polémicas absurdas sin importar las consecuencias? ¿Qué podemos esperar de una prensa madridista que tacha Neymar como provocador y evasor de impuestos mientras suspiran con ponerle la camiseta del Madrid?

Parece ser que lo único que podemos esperar es eso, gente dispuesta a pagar 70 euros a cambio de sangre en vez de sudor, esfuerzo y fútbol. Yo pago anualmente cerca de 400 euros para poder disfrutar de la magia mi equipo y de sus integrantes, ahora por motivos laborales lo hago desde la distancia, pero sabré reconocer los méritos del rival. El arte es para disfrutar, para conservarlo, para protegerlo. Y en España parece que el deporte nacional sea proteger el maltrato y la violencia por una parte, y el uso del poder mediático para descalificar y desestabilizar al rival. Se tenga o no tenga razón. Muchos dicen que al principio hacían gracia y ahora ya empiezan a cansar. FALSO. A mí, personalmente, no me ha hecho gracia nunca. He sentido pena y vergüenza ajena, y eso es lo que realmente hiere sensibilidades.



"El arte es lo que resiste. Resiste a la muerte, a la servidumbre, la infamia y la vergüenza ". (Giles Deleuze)